"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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sábado, 6 de agosto de 2011

¿Néstor Kirchner es Juan Salvo, es el Eternauta?

Casualmente fui a dar con este post.  Pertenece a un blog que se llama Los Gritos y tras hojear algunos posteos me quedé con este. 
Me hizo recordar un hecho el pasado 24 de marzo que involucra a La Cámpora, a Néstor Kirchner y al Eternauta.  Entonces, siguiendo la línea que propone este blog que es provocar y/o incentivar el debate es que lo comparto.  En aquella fecha, en el acto por el Día de la Memoria en mi ciudad, el micrófono siempre está abierto a quién se quiera pronunciar.  Habitualmente no somos muchos; desde el año 96 he participado de todos los encuentros  por lo que no me es difícil identificar quién es nuevo, quién falta y quiénes lo que nunca faltamos.  No hay sorpresas, pero aquel día apareció la flamante Cámpora, envalentonada por la capitalización de la muerte de Néstor.  Eran tres o cuatro.  El que hizo de orador y dos pibes que lo precedían con una flamante banderita de satén con el logo de la agrupación.  El primero no es de acá, es un rentado que vino a abrir espacios en la ciudad y los demás eran dos pibitos muertos de miedo que seguramente no tenían ni idea de lo que hacían allí.  El cuadrito camporista, esgrimió su discurso: puso en alto la figura de Néstor, reivindicó la pasión juvenil por la militancia y claro, habló del Néstor- Eternauta.  Lo que sinceramente me disgustó mucho.
Por eso quiero compartir el post de Los Gritos y abrir el debate acerca de lo que plantea:


El Eternauta y La Cámpora
La Cámpora es una agrupación política oficial, cuyo discurso fundamental, se basa en el resurgiendo de  la participación de los jóvenes en la política (desconociendo que esta iniciativa fue mantenida desde siempre desde las  agrupaciones de izquierda), donde el principal y único objetivo de sus integrantes es la de adquirir y/o mantenerse en un cargo público de relevancia, consolidando el grado elitista de sus bases.
Esta academia del patrón público se apropio del personaje del Eternauta para convertirlo, tristemente, en su iconicidad política. Digamos, que se realiza una transformación del personaje más importante de la historia de la  historieta en Argentina para actualizarlo desde la óptica y el interés del poder oficial. Quizás, y desde una divagación absoluta, el intento de asimilar las eventualidades de  Juan Salvo con las del ex presidente. Principalmente en materia de patrimonio  y pequeñas anécdotas sobre valores. Pero ¿qué relación existe entre este movimiento político y la simbología del Eternauta, y por consiguiente, el pensamiento y la lucha de Héctor Oesterheld? Es un absurdo hallar una mínima simbiosis. Entremos al espacio de las conjeturas con un profundo suspiro racional. Supongamos que Héctor Oesterheld hubiera logrado sobrevivir heroicamente desde la clandestinidad a la dictadura militar, convirtiéndose en un personaje importante de carácter social e  intelectual en materia de lucha por los derechos humanos. Imaginemos que a mediados de la década del  90 hubiese sido invitado a esta ciudad por alguna entidad universitaria o social para dar testimonio, idea y pensamiento sobre su militancia y su lucha previa, durante y posterior al proceso. Imaginemos también que se hubiera elegido causalmente como fecha de su visita un 24 de marzo, por lo que, seguramente, el invitado esperaría presenciar algún acto que reivindique el NI OLVIDO, NI PERDÓN. Ahora, pensemos. ¿Acaso el anfitrión hubiera sido Kirchner y su aparato político? ¿Lo hubiera recibido, albergado, acompañado en todas las actividades? Quien no sepa la respuesta, no sale de su espejo de negaciones.
La indiferencia y el silencio enmarcaron el compromiso del poder reinante en cuestión de reivindicaciones sociales y derechos humanos en Santa Cruz, (Hebe de Bonafini fue testigo de esta apatía).
Esta suposición cuasi-fantástica, basada en una realidad irrefutable, es suficiente para catalogar como un abuso de lo poco serio, una arbitrariedad canallesca,  el uso de este tipo de simbologías y representaciones culturales e históricas para fines políticos, ya que no hace más que distorsionar hasta torcer la voz de la historia real. Confundir y manipular a aquellos en los que supuestamente enfocan sus propósitos, los jóvenes.
Escuché por ahí que la historia oficial murió. Que fue derrotada por el transcurso y la tenacidad de los sucesos verdaderos, donde el pasado real y absoluto surge diariamente pese a las fábulas de las oficialidades o poderes establecidos. Estoy de acuerdo. Me imagino que Juan Salvo, también.


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