"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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viernes, 17 de junio de 2011

Martín Miguel de Güemes-Día Nacional de la Libertad Latinoamericana

 Martín Miguel de Güemes nació en Salta, provincia norteña de Argentina, el 8 de febrero de 1785 y fue muerto el 17 de junio 1821.
Con tan sólo catorce años comenzó su carrera militar y tuvo su bautismo de fuego durante las Invasiones Inglesas (1806-1807), en donde protagonizó un hecho singular que mereció el reconocimiento de los mismos ingleses cuando éste junto con un grupo de expertos jinetes, valiéndose de una bajante del Río de La Plata, tomaron por asalto el “Justine” un buque que acompañaba la flota inglesa cargada de mercancías para comerciar en las costas del Plata.
 Un dato curioso de esta acción, fue que aquel barco, entre sus mercaderías traía una importante dotación de galeras, que la milicia de Patricios incorporó a su vestimenta y de ahí es que proviene el particular atuendo de nuestro primer cuerpo militar.
Tras la Revolución de Mayo (1810), se incorporó al ejército del Alto Perú, combatió en Suipacha y regresó a Buenos Aires y participó en el sitio de Montevideo.
En 1815 regresará, para no volver jamás a su Salta natal y se convirtió en su gobernador hasta el año 1820.
En noviembre de 1815 fue derrotado en la batalla de Sipe Sipe, derrota esta que le provocó la crítica e intento represivo por parte de Rondeu, de quitarle quinientos fusiles, a los salteños con la excusa de que él los necesitaba más para auxiliar a sus tropas. En realidad, Rondeu, que podría haber unido fuerzas con Güemes prefirió el ataque porque se presume quería evitar en Güemes surgiera un nuevo Artigas.  Al final se resolvió con intervención de Buenos Aires, que Salta prosiguiera con sus métodos de guerra, que tan bien registró Leopldo Lugones en su obra “La Guerra Gaucha” que luego Lucas Demare llevaría a la pantalla con el mismo nombre.
La Guerra Gaucha fue una eficaz guerra de guerrillas y boicots en los que participó toda la población salteña. 
Corría el año 1817 y con el apoyo de la población, los ataques relámpagos sobre las tropas realistas del Mariscal de la Serna provocaron una considerable desmoralización en sus hombres que obligó al Mariscal a emprender la retirada.
Hacia 1819 los realistas volvieron al ataque.  Güemes estaba solo, su antiguo rival, Rondeu, ahora devenido Director Supremo de las Provincias Unidas, estaba más preocupado en reprimir al modelo artiguista de la Banda Oriental, que en la lucha por la independencia.
Güemes y los bravos salteños estaban solos e inmersos en la pobreza por tantos años de guerra.   Las familias pudientes de la provincia le negaban apoyo o lo hacían a cuenta gotas.  Tal vez por eso le escribió a Belgrano, para que intercediera en Buenos Aires y ésta le enviara ayuda: "Esta provincia no me representa más que un semblante de miseria, de lágrimas y de agonías. La nación sabe cuántos y cuán grandes sacrificios tienen hechos la provincia de Salta en defensa de su idolatrada libertad y que a costa de fatigas y de sangre ha logrado que los demás pueblos hermanos conserven el precio de su seguridad y sosiego; pues en premio de tanto heroísmo exige la gratitud que emulamos de unos sentimientos patrióticos contribuyan con sus auxilios a remediar su aflicción y su miseria".  Pero sus palabras fueron desoídas.
Corría 1820 y otra invasión realista ocupó rimero Jujuy y unos meses después Salta.  Esta vez la invasión la llevó adelante el General Canterac que no pudo con Güemes y sus infernales y emprendió la retirada.
En su último año de vida (1821), las cosas no fueron más fáciles para este hombre.  La Guerra Civil, con sus consabidas consecuencias había comenzado; la constante amenaza de invasión desde el norte realista y la amenaza del gobernador de Tucumán desde el sur, lo obligaron a dividirse en dos frentes; debilitándolo y esa debilidad fue la que aprovechó el Cabildo conservador de Salta para destituirlo de la gobernación.
Debilitado, no pudo evitar la penetración española en Salta, ni que los poderosos (enemigos de Güemes), se aliaran para derrotarlo.
Un día como hoy, pero de 1821, a Güemes lo encontró la muerte.  Había buscado refugio en la casa de su hermana, escuchó disparos y huyó a caballo.  Pero una bala certera hizo blanco en su espalda.
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