"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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viernes, 3 de junio de 2011

Caso Schoklender. El pañuelo no se mancha

Hace días que me pregunto si debía sumarme al coro de denuncias, opiniones y cuestionamientos por el caso Schoklender.  Por eso, ante la duda preferí guardar silencio y no manifestarme hasta que leí este artículo de Guillermo Cieza, que Liliana Daunes subió a facebook.
Sin perder más tiempo quiero manifestar mi total apoyo a las Madres, porque más allá de sus aciertos y errores, son un ejemplo de lucha, una manifestación de la toma de conciencia como no hay dos.
Decía que me decidí a opinar sobre este tema a partir del artículo que mencioné, porque retrotrajo mis recuerdos a dos hechos fundamentales que hacen a esta historia.
El primero de esos hechos sucedió hace unos años atrás y el segundo es de hace unos días cuando Eduardo Anguita, en su programa de Radio Nacional, contó algo más o menos así: sin dar su nombre habló de un periodista que supo trabajar en la radio de las Madres, contó que éste fue “invitado” por Schoklender a dejar la radio si no aceptaba trabajar en ella ad honoren, es más, según relató Anguita, el acusado le habría dicho que era como un deber para con las Madres a lo que el periodista le respondió que él vive de su trabajo…
Dicho así pareciere que Schoklender tenía razón pero cuidado con lo que encerraba y/o encierra su actitud.  Él, como sostuvo Anguita es quien más les debe a las Madres y a Hebe en particular; porque ella fue quien contra toda crítica lo puso bajo su cobijo y le permitió una reinserción social como no tienen otros ex presidiarios.
Esto que voy a contar ahora lo siento como una liberación, como si me estuviera sacando, en realidad es así, una espina dolorosa.
Hace unos años (tres o cuatro), no lo recuerdo bien, un muy buen amigo vino de visita a casa pero esta no era un encuentro como otros.  Habitualmente sus visitas eran acompañadas de periódicos de las Madres (Fundación),  anécdotas de los jueves y de cómo se iba consolidando la 530 (Radio de las Madres). 
La persona de la cual escribo fue uno de los primeros Estudiantes y graduados en la Universidad de Madres, desde allí escribió en el periódico de éstas, tuvo una cátedra en la Universidad, fue militante, periodista, locutor y productor en la radio.   
Pero volvamos a ese día.  Durante horas lo escuchamos junto con mi esposa entre boquiabiertos, desconcertados y haciendo preguntas sin mayores respuestas.  Este amigo había roto con Madres, lo mismo había hecho su compañera (locutora y militante en la radio). 
Pregunta obligada fue por qué, qué había pasado; no entendíamos nada.  Nos habló de diferencias en el seno de la militancia, persecuciones y descalificaciones a militantes históricos y probados.  Más comportamientos mafiosos al interior de la Fundación, no las Madres, sino gente que se comenzó a sumar a proyectos como Sueños Compartidos, de la mano de Schoklender.  Este desterrado de Madres nos advirtió de cosas que hoy parecen darse a la luz.  Qué pena.  Durante años quise que estuviera equivocado, que hubiera exagerado pero todo indica que no.
De todos modos reitero mi incondicional apoyo a las Madres, así como a Hebe también, pero por sobre todo a las MADRES, porque ellas no son Hebe, a la que todos reconocemos, hay otras, presentes y ausentes ya.  No olvidemos eso.

No creo haber aportado demasiado al análisis de este caso.  Siento, como he dicho, que me estoy sacando una espina que me lastimaba.
Entonces, si llegaron hasta aquí, no dejen de leer el artículo de   Guillermo Cieza:

Caso Schoklender. El pañuelo no se mancha.

La primera noticia preocupante sobre Sergio Schoclender me la dio hace alrededor de diez años el periodista Gabriel Fernández que dirigió durante un lustro el Diario de las Madres de Plaza de Mayo, y que junto a su mujer Vivian garantizaron la salida de un medio periodístico que fue un ejemplo de coherencia política.

Cuando se decidió fundar la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, surgieron algunas diferencias y  los dos fueron despedidos. Tenían una relación laboral  y les correspondía una indemnización. Le pagaron con cheques sin fondo. Los firmaba Sergio Schoclender.

Quien reemplazó a Gabriel Fernández en la edición de una publicación que representaba el sentir de las Madres, fue el escritor Vicente Zito Lema,  que también dirigió la Universidad. Al renunciar años después dejó un mensaje inquietante. Hizo responsable a Sergio Schoclender si algo muy grave le sucedía.

Los dos ejemplos resumen dos prácticas: el ilícito económico y el apriete, que suelen caracterizar a los mafiosos. En la misma dirección  se fueron acumulando versiones y comentarios provenientes de personas muy cercanas al círculo de las Madres de Plaza de Mayo, o cercanas a la construcción de los planes de viviendas.

Al producirse el asentamiento de Villa Soldatti en diciembre de 2010, la primera acusación que vincula a “extranjeros” ocupas con narcotráfico, proviene de Sergio Schoclender. Mauricio Macri, no hizo más que repetir sus argumentos.
Las disputas internas dentro de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo, han abierto camino para que surgieran nuevas denuncias y hayan surgido pedidos de investigación.

Schoclender se ha defendido asumiéndose como parte de un engranaje mucho más amplio y que ya no controlaba “Hace años que no firmo cheques”.

Periodistas corruptos que defienden a empresas exportadoras que evaden miles de millones de pesos han puesto el grito en el cielo por el escándalo  de corrupción.

Periodistas verticales acostumbrados a hacer la vista gorda ante los manejos turbios de intendentes corruptos y gobernadores feudales, repetirán que “aquí no pasó nada, son inventos de la derecha”
Unos utilizaran el caso Schoclender para atacar a las Madres y a todos los organismos de derechos humanos. Y pretenderán presentar al acusado como un ejemplo viviente de lo que fue la generación de los 30000 desaparecidos. 
Otros reducirán  la cuestión a: “Si estamos a favor o en contra de las Madres”.

Pero no se está discutiendo eso. 

En defensa de los 30.000 desaparecidos hay que decir que el Sr. Schoclender ha ocupado un lugar que nunca mereció.
En defensa de Hebe Bonafini hay que decir que, que  tal como le sucedió a Perón con el funesto López Rega,  el hecho que este personaje haya conseguido sentarse a su derecha, más que una identidad, señala una debilidad.

La trayectoria de Hebe es mucho más que esta equivocación; o su dudosa percepción política  actual que, entre otros dislates, le hace confundir al economista formado en el CEMA, Amado Budou, con sus propios hijos.

Las Madres de Plaza de Mayo, que son más que Hebe,  pasaran a la historia, sin que estas dolorosas anécdotas puedan manchar el pañuelo blanco.

Guillermo Cieza



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