"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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domingo, 18 de agosto de 2013

Q de Quiniela

Nunca gané nada, la timba no es lo mío, no se me da.  La fortuna jamás se me presentó en formato de número y apuesta, aunque no voy a negar que más de una vez me viera tentado a gastar unos pesos con la ilusión de alzarme con ese premio millonario que promete “felicidad”.

Para mí que nunca pude acertar un número porque no puedo recordar lo que sueño y las poquitas veces que lo hago, si no me hago un recordatorio inmediatamente lo olvido.  A los quince minutos y como el 15 (niña bonita), la belleza e inocencia del sueño se esfuma y se contamina.

A veces no pasan cuatro segundos desde que salgo de la cama (04) y ya me olvidé lo qué soñé.  Con suerte alcanzo a ponerme las zapatillas (42) y seguro que se ha tratado de un sueño donde he muerto (70), aparece un muerto (47) o algún muerto me habla (48)  Esos son sueños que recuerdo y me dan miedo (90)   Lo mismo que un incendio (08); el dentista (37); la cárcel (44); la pelea (82) me dan miedo.

Nunca supe por qué me gusta el número 28, el cerro.  De los que conozco el cerro Uritorco, en Capilla del Monte en la provincia argentina de Córdoba es mi preferido.

Como decía, nunca he sido afortunado apostando a un número; mi fortuna radica en los sueños que no se pueden numerar.  Mis sueños son fabulosos como una quimera y contrariamente a lo que me digan, no son una ficción imposible!!!

Te querés sumar a este juego, a este desafío (Días de Abecedario- invitación de Camino Mundos) de escribir tantos días como letras tiene el alfabeto, o, tal vez preferís escribir una vez al mes porque no tenés tiempo por ejemplo, entonces te podes sumar al Veo Veo.

Enterate en que consiste cada juego en “Juegos entre blogueros”   
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