"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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sábado, 2 de octubre de 2010

ARTIGAS Y LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

     La gesta del oriental José Gervasio de Artigas (desarrollada en tan sólo nueve años, de 1811 a 1820) asombra por su fuerte contenido social igualitarista.  Muy especialmente por el rol que jugaron en ella los pueblos indios de la región litoraleña.  Los indígenas acompañaron el despliegue del movimiento artiguista hasta el final, siendo los más fieles al caudillo en las horas de derrota.  En la historiografía tradicional pocas veces se pone de relieve la participación de los pueblos originarios (salvo en las crónicas de la “guerra contra el infiel” y la “conquista del desierto”), mucho menos si alcanza protagonismo.  Es lo que sucedió con el levantamiento artiguista.
     Artigas no dejó de reivindicar a los pueblos originarios y preocuparse por su ascenso social.  Diría en una ocasión: “Yo deseo que los indios, en sus pueblos, se gobiernen por sí, para que cuiden sus intereses como nosotros de los nuestros.  Así experimentarán la felicidad práctica y saldrán de aquel estado de aniquilamiento a que los sujeta la desgracia.  Recordemos que ellos tienen el principal derecho y que sería una degradación vergonzosa mantenerlos en aquella exclusión que hasta hoy han padecido por ser indianos  Acordémonos de su pesada infelicidad y si esta los agobió tanto que han degenerado de su carácter  noble y generoso, enseñémosle nosotros a ser hombres, señores de sí mismos”.  También afirmará “Es preciso que a los indios se trate con más consideración, pues no es dable cuando sostenemos nuestros derechos, excluirlos del que justamente les corresponde”.
    No ignoraba el Protector de los Pueblos Libres que la pobreza y la marginalidad de los pueblos originarios era una consecuencia de la conquista y colonización ibérica.  Su propuesta apuntaba a liquidar esa situación; es decir apuntaba a un horizonte de descolonización integral.  La prosperidad de la campaña, el desarrollo de los planes económicos de Artigas, no podrían ser posibles sin el concurso voluntario de los pueblos indios.  De allí que fueran integrados en la proyección de la reforma agraria artiguista, una de las audaces ideas del caudillo.
     Pero más importante aún que las ideas justicieras e igualitaristas de Artigas, es la propia dinámica de la participación indígena, especialmente guaraní, en el proceso revolucionario.
     De la mano de Andrés Guacurarí se da una de las manifestaciones del espíritu popular y revolucionario del artiguismo.  Andrés Guacurarí, también conocido como Andresito Artigas (ya que es adoptado por el caudillo y toma su apellido) será el jefe de las fuerzas guaraníes provenientes de las comunidades y de las viejas Misiones jesuíticas.  Como lugarteniente de Artigas se destacará por su lealtad y valor, compartido con sus bases sociales que protegieron el flanco norte de la invasión portuguesa al trágico costo de miles de muertos.
     Según el especialista Martínez Sarasola (Nuestros paisanos los indios), durante el momento de máxima influencia de Andresito se llegó a establecer una auténtica hegemonía en Corrientes y Misiones.  Varias son las medidas impulsadas por Andresito Artigas: la liberación de los indios aún sometidos a servidumbre; la organización de la Tienda del Ejército Guaraní, donde podían recurrir los lugareños a comprar; estancias y yerbatales bajo supervisión de los Cabildos.  Y cuando hablamos del Cabildo, ya no aludimos a la aristocrática institución que representaba a los vecinos pudientes durante la Colonia; ahora su composición se elige en asambleas en las que participan los indígenas y pueden ser elegidos.
         Sin embargo, no pudo prosperar la experiencia ni de los guaraníes ni del proyecto artiguista en general.  Demasiados y muy poderosos enemigos se alzaban contra ellos, y el Protector estaba obligado a pelear en varios frentes al tiempo que se debilitaba su coalición social.  La invasión portuguesa avanza y las tropas de Andresito se desangran en durísimos combates.  Los primeros meses de 1819 se tornan muy difíciles, y aunque los guaraníes logran prevalecer en San Nicolás, pronto son derrotados en el combate del río Camacuá.  El 24 de junio, finalmente, una partida portuguesa apresa a Andresito, quien morirá en prisión, cerrándose el cielo de la rebelión guaraní y debilitándose decisivamente el proyecto artiguista.

                                                                                                 Germán Ibáñez
                                                                                                 El Cronista del Bicentenario Año 1 / Nº 1
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