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martes, 17 de julio de 2012

Sobrevivir a Malvinas y morir en Cromagnon, dos tragedias atadas con alambre

En uno de los 15 relatos sobre el conflicto bélico que componen su libro, Agustín Gallardo revela la historia de Roberto Calderón
"¡No puedo más, Negrita...!", fueron las últimas palabras que dijo Roberto Calderón quien sobrevivió a la guerra de Malvinas, donde 649 soldados argentinos dejaron su vida, y que murió 22 años después, junto con su hijo de 14, de la manera más impensada: escuchando un recital de rock.
Miriam no quería ir a ver a Callejeros ese fatídico 30 de diciembre de 2004, pero su marido la convenció. - "Vos no tenías que estar acá, ¡vos no tenías!- le dijo Roberto cuando el humo se hizo presente, y los empujones también. Pero ya era tarde.
Además de ellos estaba Romina, su otra hija, que logró salir con vida del bar situado en el Once. La familia Calderón quedó partida a la mitad. Esta es una de las quince historias que relata el joven periodista Agustín Gallardo en su primer libro Vidas Marcadas, nuevas crónicas sobre Malvinas , que aborda las vivencias de protagonistas, testigos cercanos y actores secundarios de aquel conflicto.
"La historia de Calderón es la que más me impactó. Más allá del destino trágico, me parece que representa mucho lo que somos los argentinos y que vos podés unir dos hechos a través de la negligencia: una guerra atada con alambre y un boliche, también, atado con alambre. Entre Cromagnón y Malvinas hay una conexión", dice Gallardo en un encuentro con LA NACION.
Podés unir dos hechos a través de la negligencia: una guerra atada con alambre y un boliche, también, atado con alambre
- ¿Qué lleva a una persona de 31 años, que cuando empezó la guerra tenía sólo dos, a escribir sobre Malvinas?
Siempre me impactó mucho lo que fue la última dictadura militar que vivió el país, me parece que a partir de ese momento se modificaron, definitivamente, un montón de cosas de la coyuntura de la sociedad y la política de la Argentina. A partir del golpe la deuda externa creció cuatro veces; se desapareció a un montón de gente; hubo un mundial medio arreglado y medio dudoso y estuvo la guerra de Malvinas que fue como la última frutilla del postre de los militares.
- En el último tiempo hubo muchos libros publicados sobre Malvinas. En ese marco, ¿cuál crees que es tu aporte al tema?
Creo que mi libro aporta cierta frescura y estilo joven que tal vez no está tan visto en los demás textos y, a su vez, lo que es la historia de vida como materia prima. El relato y la crónica hacen que los textos sean más "legibles" y atraigan a un público joven. Además, aporta lo que es la importancia de la palabra del otro, y lo que es la historia en sí y como se ha modificado la vida con el paso del tiempo de quien estuvo por alguna razón ligado a la guerra.
- Las historias están narradas en forma de relato. ¿Siempre tuviste en mente hacerlo así o se fue dando a medida que avanzabas en el libro?
Sí, porque la idea era contar crónicas e historias conocidas y no tan conocidas dándole mucho hincapié al relato y cómo las voces a 30 años de Malvinas cuentan lo que fue. Considero que hubo un proceso de desmalvinización que se fue dando a lo largo del tiempo. El relato no es el mismo hoy que hace 10, 20 o 30 años, ya que en un principio hubo mucha gente que no habló debido a que muchos directivos militares ordenaron su silencio. Pero en el último tiempo hay como una liberación que hace que sea mucho más rico el relato: los veteranos están mucho más maduros, aunque nunca deje de ser un trago amargo y una experiencia horrorosa, para hablar de Malvinas.
- Hay una mezcla de relato, con ensayo y opinión. ¿Por qué?
Sí, los editores me pidieron que haya un poco de opinión. Es un tema muy difícil de llevar adelante porque es muy fino y uno por ahí siente que puede ofender a la gente que aparece. Pero siempre con mucho respeto. La idea era imprimirle la mirada de un tipo joven que no fue a Malvinas.
- ¿Qué representa Malvinas para los argentinos?
Malvinas representa el final de la dictadura y la hijaputez más grande que es mandar a soldados sin experiencia a combatir contra una fuerza militar de las mejores del mundo. En la introducción había puesto una frase que luego no publicamos, de una periodista de Clarín, que decía que "esta fue la guerra en que los pibes no llegaron a llorar por sus novias sino que lloraban por sus madres".
- En el libro aparece la historia de un sacerdote que fue a Malvinas. Por un lado está la oposición a la confrontación armada pero por el otro la exaltación cuando esta allí. ¿Cómo fue el abordaje de la historia y cuál es tu visión del rol de la fe y la religión en la guerra?
La historia del cura, que iba a llevar la palabra de la fe a la guerra, fue la primera que empecé a trabajar y me resultó, en un principio, bastante contradictoria dado el papel de la Iglesia en la dictadura, que fue bastante detestable, al ser cómplice de todo lo que pasó. Pero cuando obtuve el testimonio me encontré con un señor grande y la historia iba por el lado estricto de la fe. Me impactó mucho porque ayudaba a los soldados allá. Iglesia o no, esa gente tuvo alguien que los ayudaba a estar con un poco más de esperanza en un lugar que era un infierno. Nunca estuve en una guerra, pero el tema de la fe y de aferrarse a algo debe ser sumamente importante, ya sea un Dios o cualquier familiar.
- En la historia de la hermana tratando de identificar el cuerpo de su hermano y que no lo encuentra, siendo el caso de los NN. ¿Notás una conexión con la desaparición de los cuerpos en la dictadura?
Totalmente. Aparte es un tema que no se conoce mucho y que tiene que ver con los desaparecidos de Malvinas, y hay una conexión entre lo que fue la dictadura y lo que fue la guerra. La conexión es muy simple, es el hecho de no contar la verdad y hacer callar los testimonios y esconder las fuentes. Hay un proyecto de ley ahora que están tratando que busca poder excavar esas tumbas, hacer un adn y reconocer a los cuerpos que figuran como Ciudadano sólo conocido por Dios. Me parece una guachada que haya otro grupo de gente, otro grupo de militares de Malvinas que pidan que eso no suceda porque sería profanar las tumbas.
-¿Te cambió la visión que tenías sobre las Malvinas, antes y después de escribir el libro?
En cierta forma no, aunque tal vez sí en el sentido que aprendí, conocí un poco más en profundidad lo que es el dolor de aquellas personas que por alguna razón estuvieron vinculadas la guerra. Esto quiere decir que no solamente fui a buscar a veteranos, fui a buscar familiares, fui a buscar un coleccionista de Malvinas....
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