"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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lunes, 16 de julio de 2012

Cómo tragarse un negativo y expulsar una obra de arte

Luke Evans y Joshua Lake, dos estudiantes británicos de diseño grafico y fotografía de la Kingston University de Londres, se han convertido en una cámara humana. Cada uno se ha tragado un negativo o fragmento de película 35 mm y el resultado, tras el paso por sus cuerpos, se ha convertido en unas fotografías abstractas de gran formato. Todo sea dicho, la imaginación no tiene confines y, a pesar de las críticas que los más intransigentes puedan verter en contra del proyecto, en muchas galerías se pueden ver obras de arte plásticamente mucho menos interesantes y sin duda realizadas… con menos esfuerzos.

La serie fotográfica se llama I turn myself inside out y “surgió de la necesidad de investigar cómo podemos utilizar nuestros cuerpos para alterar de manera creativa los materiales vinculados con el medio de la imagen, que es nuestro campo de estudio y trabajo”, explica Luke Evans al Silicio.
A partir de esta intención, decidieron utilizar un fragmento de película de 35 mm y, para no morir en el intento, se apoyaron en un asesor médico que les explicó cómo hacer para “no tener que tragarnos la película a secas y reducir los riesgos de tener una perforación intestinal”.
La solución se plasmó en una pequeña cápsula de plástico parecida a las que se utilizan para los complemento vitamínicos. “Toda la superficie de la cápsula estaba recubierta de pequeños agujeros para permitir el contacto entre la película y los fluidos gástricos e intestinales”, indica Evans.

Evidentemente, después de un breve intervalo de tiempo fisiológico, el experimento ha llegado a buen fin y las cápsulas han acabado siendo expulsadas. Tras descubrir cómo las películas originales habían resultado modificadas durante el trayecto por el interior de sus cuerpos, los artistas tuvieron que plantearse su positivado. “Lo conseguimos gracias a un microscopio electrónico, que utiliza electrones para formar imágenes de objetos diminutos o en nuestro caso evidenciar las marcas en la película de 35 mm”, añade Evans. 

Finalmente el largo proceso se materializó en unas grandes fotografías abstractas, que se presentaron en junio en la galería Hoxton de Londres. Las obras tuvieron un gran éxito y los autores fueron contactados por un conocido fotógrafo de Nueva York, que adquirió una serie entera. Según Evans este proyecto no se puede considerar un verdadero trabajo fotográfico, pero tampoco clasificarlo como arte tradicional. En nuestra opinión, por supuesto no se puede considerar un trabajo de nuevos medios en el sentido habitual del término, pero lo que es cierto es que los dos jóvenes artistas británicos han buscado un medio realmente nuevo para acercarse a la fotografía.

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