"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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sábado, 29 de octubre de 2011

La silenciosa crisis de la vivienda

El déficit habitacional es una constante en toda Latinoamérica. En Argentina, el índice es de 2,4 millones, mientras que en México se requiere la construcción de más de 7,5 millones de hogares para el doble de población.

Que más de 900 millones de personas no tengan vivienda segura en este planeta, significa uno de los fenómenos sociales más crónicos, aunque silencioso, de nuestro tiempo. América latina vio crecer este déficit de vivienda desde 1982 y ya afecta a 28 milllones de familias. Por su población, China registra la escala de mayor impacto, pero desde 2008 en los Estados Unidos unas 207 mil familias pierden su vivienda cada 12 meses. De esto se sabe sólo cuando hay muertos en una ocupación, por alguna guerra o bajo un desastre natural. Cuando ocurrieron los hechos violentos en Villa Lugano en enero de 2011, al oeste de Buenos Aires, la revista latinoamericana de la Cámara de la Construcción de Colombia, tituló “Argentina está de moda por problema de vivienda”. La misma visión limitada se manifestó, en tiempos recientes, tras los resultados catastróficos de los terremotos de Haití y Chile, o de los deslaves en Venezuela y Brasil desde mediados de 2010.El déficit habitacional en Argentina es de 2,4 millones, mientras que en México se requiere la construcción de más de 7,5 millones de viviendas para el doble de población. En Brasil deberían construirse algo más de 10 millones de unidades habitacionales en cinco años si se quisiera resolver el asunto en la actual generación, evitando el acumulado que producirá la próxima. Colombia presenta la mayor crisis humanitaria de vivienda en la región si la medimos por sus peculiaridades. Es el único país del continente donde la violencia militar y el desplazamiento forzoso se combinan con la miseria, que es el dato común a nivel mundial. Venezuela tiene el déficit per cápita de vivienda acumulado más alto de América latina. Según el Registro Nacional de la Gran Misión Vivienda Venezuela, un programa especial del Estado bolivariano, el llamado “déficit histórico de hogares sin techo” en el país llega a unos tres millones, para un país de casi treinta. Un estudio del Instituto de Altos Estudios de Administración de Caracas (Iesa) graficó una tabla comparativa para medir las viviendas faltantes por cada mil habitantes. El resultado es que en este país petrolero, la brecha deficitaria es de casi 78 viviendas por cada 1.000 personas, un déficit acumulado en el camino de tres décadas.Este Informe registra que en Chile el déficit es relativamente bajo en términos proporcionales, de apenas 35 viviendas por cada 1.000 habitantes. En Colombia faltan 42 unidades por cada mil habitantes, en México asciende a 60 viviendas sin construir cada mil mexicanos, seguido de Argentina donde la relación indica que se necesitan 65 casas sobre cada 1.000 pobladores. Revisando los programas estatales de vivienda en 12 países intermedios –los de Unasur más México–, se destaca un dato curioso. Venezuela es el único Estado que aplica un plan nacional centralizado de construcción. Se opera a través de la Gran Misión Vivienda, cuyo presupuesto actual supera el 4% del PBI, se apoya en la experticia técnica y operativa de cinco Estados y aspira a construir tres millones de viviendas en cinco años. El promedio regional gastado en viviendas populares entre 2002 y 2010, no pasó del 1,4 del PBI. Chile, el mejor parado en la estadística del Iesa, sin embargo revela la voluntad de construcción más regresiva, menos dinámica, del continente: apenas el 0,28% de los recursos públicos centrales son aplicados a la construcción de viviendas populares, contra 1,85% de Argentina, según fuentes de la Cepal. Europa y Medio Oriente no se salvan. Los informes periodísticos sobre las revueltas y movilizaciones en Europa, Túnez, Egipto, Siria, Libia, Argelia e Israel, muestran que el precio de la vivienda, la renta especulativa inmobiliaria y la caída de inversiones estatales en vivienda, desde 1999, son algunos de los componentes del malestar social. Una Conferencia de Alcaldes de los Estados Unidos informó en octubre de 2010 que el déficit habitacional aumentó en 9% para 26 ciudades. En la opulenta Unión Europea, el total de habitantes que quedaron “sin hogar seguro” entre 1999 y 2010 suman 4,5 millones de personas, según el Relatorio de una comisión de la ONU. Esta compleja realidad y su magnitud social, potenciado por la crisis financiera de 2008, las burbujas inmobiliarias, etcétera, quizás explique que al día de hoy casi 350 organizaciones sociales se dedican en 40 países del mundo a la defensa de los “sin techo”, sea por desalojo judicial, acción policial o por conflictos.

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