"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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miércoles, 26 de octubre de 2011

Que no hablen en tu nombre- Víctor Maiola

Apostasía para muchos es una palabra desconocida, extraña, pero el término fue adoptado por militantes de los derechos humanos, quienes la usan para dar a entender la renuncia formal a la Iglesia Católica y pedir la supresión de sus datos personales de sus registros, del libro de bautismos en especifico".
Desde el momento en que las personas son bautizadas la Iglesia ingresa sus datos personales en los registros, con los cuales hacen alusión a la gran cantidad de devotos que tienen en todo el país para poder lograr privilegios en la legislación y en los Estados en los cuales tiene poder. La realidad es que, si bien el 90 % de los argentinos están bautizados, menos del 20 % adhiere a los dogmas y doctrinas que la institución impone, como ser: practicar el culto todos los domingos, vivir en castidad, no usar preservativo, no tomar pastillas anticonceptivas y no aceptar que existan diversas maneras de pensar o sentir.
La idea de “Apostasía Colectiva” empezó a ser tema de debate en muchos espacios de comunicación: uno de ellos fue en la Red informativa de mujeres argentinas (Rima)-“En ese canal surgió la pregunta por qué la Iglesia impone sus concepciones sobre el resto de la población”-comenta Paula
Torricella, feminista, investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en el marco del debate que se generó cuando se aprobó el aborto en Uruguay que luego el presidente Tabaré Vásquez vetó por presiones de la Iglesia católica. En ese sentido precisó que ahí comenzó la idea de manifestarse públicamente contra las intervenciones de la Iglesia como institución que impone sus dogmas sobre el resto de la población. Paralelamente ateos y ateas venían organizándose, tomando como modelo el trabajo realizado por diversos grupos en Europa.
El día 30 de marzo del año 2009 más de mil personas entregaron sus pedidos formales de renuncia a la iglesia católica (Apostasías), bajo el lema “No en mi nombre”. Fue el primer acto de Apostasía Colectiva realizado en la Argentina, como una forma de mostrarse en desacuerdo con la política social, sexual y económica de la institución. En forma simultánea, hubo movilizaciones en la ciudad de Córdoba Capital, frente al Arzobispado, en dicha iniciativa participaron integrantes de organizaciones de mujeres feministas, defensoras de los derechos de gays y lesbianas, ateas, movimientos sociales, agrupaciones de derechos humanos y ciudadanos en general. “Nos parece importante remarcar la distancia que tomamos de la Iglesia Católica como ciudadanos y ciudadanas, bautizados sin nuestro consentimiento en dicha institución y del cristianismo como religión. Queremos dejar en claro que no nos representa, ni queremos que reciba del Presupuesto del Estado subsidios ni privilegios en nuestro nombre”, explicó Paula Torricella. “No es el debate si existe Dios o no, sino que es en contra de la institución “Iglesia Católica”, como un aparato político que actúa contra el aparato democrático, ya que impone sus concepciones sobre el resto de la población”, remarcó Paula.
La solicitud del retiro de los datos de las personas se funda en la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales. En su artículo 16 la normativa establece que “toda persona tiene derecho a que sean rectificados, actualizados y cuando corresponda, suprimidos o sometidos a confidencialidad los datos personales de los que sea titular, que estén incluidos en un banco de datos”. La Iglesia Católica sin embargo dificulta el derecho a no pertenecer a esa institución y la solicitud del retiro de los nombres de sus registros; simplemente anotan al margen de la partida de bautismo que el solicitante “renuncio a la fe católica”.*
En el año 2010, la iglesia católica hizo fuertes manifestaciones con alto contenido de intolerancia y discriminación en oportunidad del tratamiento de la ley de matrimonio igualitario y a la vez realizaron lobby en las cámaras legislativas. Como consecuencia, una gran cantidad de cartas fueron enviadas a los distintos arzobispados del país, pidiendo que se borren los datos personales de individuos que para la iglesia son miembros, pero que no se sienten representados por la institución.
El 10 de diciembre pasado, se realizó por segunda vez la manifestación de la “Apostasía Colectiva”, en esta oportunidad extendida a países de Latinoamérica, como Guatemala, México, Paraguay, Perú, Chile, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Uruguay y Brasil con intensa repercusión en los medios de comunicación. Eligiendo esa fecha en conmemoración al día Internacional de los Derechos Humanos, justamente, derechos que la institución de la Iglesia Católica ha cercenado durante siglos, comenzando con las cruzadas evangelizadoras, pasando por la inquisición, la matanza de aborígenes en el territorio americano hasta la participación y complicidad que tuvieron en Argentina, durante la última dictadura militar, complicidad que sigue vigente, por ejemplo, con la Ley Nº 21.950, firmada el 7 de marzo de 1979 por Jorge Rafael Videla, que establece que el sueldo de arzobispos, obispos y obispos auxiliares de religión católica sea pagado por el Estado, asignándoles un salario equivalente al 80% de la remuneración que recibe un Juez Nacional de Primera Instancia, hoy en día aproximadamente 13 mil pesos.
Cabe mencionar también el Decreto Nº 1.991/80 del 6 de octubre de 1980, que también lleva la rúbrica de Videla, a través del cual se les cubren los gastos de pasajes tanto para viajes dentro del país como al exterior a todas las personas que participan y cooperan con el fin apostólico de la Iglesia, con la condición de que el viaje sea por razones de su ministerio.*
LAS RESPUESTAS
A medida que se van presentando los pedidos de Apostasía a lo largo de todo el país, se van conociendo cientos de denuncias de los solicitantes que informan sobre arzobispados que se niegan a cumplir con la ley de Habeas Data; es el caso de la ciudad de La Plata, donde Monseñor Héctor Aguer, impone trabas burocráticas para que la gente desista del trámite. La única respuesta que reciben los solicitantes es que se acerquen a la parroquia donde fueron bautizados a pedir una entrevista con el cura párroco. A pesar de que la ley indica que el pedido debe responderse dentro de los 5 días hábiles, las solicitudes entregadas en diciembre del año pasado, los contestaron a fines de febrero de este año. Muchas personas insistieron acercándose educadamente al arzobispado para pedir que les contesten sus cartas, bajo apercibimiento de iniciar las acciones en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, organismo al cual le corresponde la aplicación de la ley 25326. Asimismo se conocen casos de apostasías que llevan varios años sin respuesta.
Al mismo tiempo en provincias como Chaco y Salta, las respuestas han sido desconcertantes, como por ejemplo: decirles a las personas que “el bautismo es un acto imborrable del alma humana”, por lo que no es posible acceder a lo que se pide, violando tratados internacionales de Derechos Humanos, como ser el derecho personalísimo de la persona de elegir la religión que quiere, o de no practicar ninguna, y segundo, no respetar una ley que fue sancionada para la protección de los datos personales.
Consideramos que el hoy en día, el bautismo se ha convertido en un acto meramente cultural, sin tener en cuenta que se hace ingresar a una persona, que no tiene capacidad de hecho, a una institución tan nefasta como lo es la Iglesia Católica, aliada, a lo largo de la historia, con las peores violaciones a los Derechos Humanos.
Aquellas personas que se sientan interesadas en realizar su apostasía deben solicitarlo enviando una nota formal al arzobispado, correspondiente al lugar donde uno fue bautizado, y los modelos de cartas se puede descargar desde www.apoastasiacolectiva.org.
Asimismo, invitamos a todos y a todas a asociarse a la página de Facebook “APOSTASIA COLECTIVA” la cual ya cuenta con más de 12 mil miembros, donde podrán recibir información personalizada del trámite.
*El subrayado es nuestro.

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