"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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miércoles, 18 de julio de 2012

La música y la danza en la cosmología guaraní.

Takuapu, Ritual Ava, Arroyo Mokoi (2006) Foto Ticio Escobar
El aspecto guerrero de los rituales chamanísticos realizados cotidianamente por los diversos subgrupos guaraníes puede ser revelado por medio del estudio de la música y de la danza que allí son ejecutadas1. Al realizar el ritual chamanístico jeroky o purahéi  los Guaraníes van recorriendo los caminos que conducen a las aldeas divinas y al encuentro con las divinidades, caminos que están repletos de obstáculos y de seres peligrosos. Enfrentarlos y desviarse de ellos es un entrenamiento realizado varias horas por día y que transforma a los participantes en guerreros.
Los Guaraníes son los pueblos indígenas que hablan guaraní, lengua del tronco tupí-guaraní, y cuentan, en Brasil, con una población de cerca de 30.000 personas (Ricardo, 1995: 45), distribuidas en tres subgrupos: Kaiová, Ñandeva y Mbyá. Los Kaiová y los Ñandeva ocupan el sur de Mato Grosso do Sul, y los Mbyá y los Ñandeva viven en el Sur y Sudeste de Brasil. También existen poblaciones de guaraníes en los territorios de Bolivia (Guaraní-Chiriguano), de Paraguay, de Argentina y de Uruguay.
El jeroky, tanto entre los Guaraníes Ñandeva como entre los Kaiová, ocurre cotidianamente después del atardecer. El chamán, la chamán o sus ayudantes conducen los cantos y danzas ejecutando elmbaraka, un tipo de sonaja. Cuando el ritual empieza, todos los participantes están en posición y orientados hacia el Sol naciente, delante de un altar compuesto básicamente por tres maderas verticalmente hincadas en el suelo. Dependiendo del contexto, este altar es más o menos elaborado con adornos de plumas de especies de papagayo (Amazona sp) o con espigas de maíz, por ejemplo, durante la época de su maduración.
El canto, iniciado por el conductor acompañado por el mbaraka, después de cerca de un minuto se incrementa con el coro de mujeres, que pasan a ejecutar sus takuapu, bastones de ritmo. En este momento otros participantes, incluyendo los niños, pasan a danzar una serie de coreografías, entre las cuales destaco el syryry, que consiste en un deslizar de un lado a otro, en el cual las muchachas, de manos, y las mujeres, de brazos dados danzan de lado, unas al lado de las otras, en línea, un pie empujando el otro, en el sentido norte-sur.

Lo ideal es que el ritual se extienda hasta el amanecer. El héroe creador, de quien el Sol es una manifestación, porta instrumentos musicales que ejecuta durante el día, responsabilidad imputada a los chamanes mientras dura la noche. Sin embargo, la duración del jerokyvaría conforme el repertorio dominado por el chamán y su prestigio, la cantidad de participantes, la época del año y el contexto en el cual se realiza2.
A medida que las canciones van siendo ejecutadas y danzadas, se recorre un camino hacia las divinidades. En este recorrido el chamán (o la chamán) oye a los dioses y canta lo que ellos cantan, va narrando el camino e incita a los participantes a acompañarlo. Al tocar sus instrumentos, cantar y danzar en este ritual, los Guaraníes buscan fuerza (mbarete), erguirse (opuã), limpiar el cuerpo (ombopotï), hacerse livianos (ivevuy), estar alegres (hory o ovy´a).
El repertorio de música y danza del ritual chamanístico guaraní realizado cotidianamente está compuesto por dos géneros, ambos vinculados a la metáfora del “recorrer un camino” y con un fuerte carácter dialógico: uno invocatorio, lamentoso, vinculado al sentimiento de añoranza (saudade), y otro en el cual es más evidente el aspecto guerrero para vencer obstáculos con luchas de carácter defensivo. Los análisis desarrollados en Montardo (2002, 2009) revelaron que la diferencia entre los dos géneros ocurre en diversos aspectos: en las escalas – repertorio de sonidos –, en el ámbito de las cuales son constituidas sus canciones, bajo la forma de composición, andamento, coreografías, entre otros.
Las canciones invocatorias, que invitan a oír lo que está diciendo el héroe creador Pa’i Kuara o Kuaray, el dueño del Sol, tienenandamento más lento y se reciben individualmente, en sueños. La denominación que reciben es la misma usada genéricamente para todo el ritual, jeroky, purahéi o también ñe’ëngára, en el caso de los Kaiová. Entre los Ñandeva este género está asociado al lamento y al llanto, y en él los cantores piden fuerza para sus cuerpos cansados. Los Kaiová exhortan a oír los mensajes de las divinidades, que están presentes en el propio canto. Los pronombres en las letras de las canciones se modifican constantemente, indicando el cambio de perspectiva de la voz que está cantando3.
Las canciones vinculadas a la guerra, llamadas yvyra’ija, tienen andamento más acelerado y son aprendidas y no recibidas individualmente en sueño, como las otras. El aprendizaje de estas canciones ocurre en la iniciación chamanística, a través de la cual se establecen relaciones de una red jerárquica de poder, que es el fundamento, junto con las relaciones de parentesco, de la organización social guaraní. Las canciones yvyra’ija presentan una recurrencia en la relación entre los sonidos utilizados, siendo las escalas formadas por ellas constituidas por saltos de tercera menor y tercera mayor alrededor del centro tonal. La alternancia entre estos intervalos, aliada al uso del contratiempo en el canto en relación a las marcaciones rítmicas dadas por la ejecución del takuapu (bastón de ritmo), dan el motivo para el balanceo de los cuerpos en la coreografía4.
Los dos tipos de canciones están relacionados al cuerpo en las exégesis. En el primer género comentado, los Guaraníes cuentan con el cuerpo que añora y llegan a llorar muchas veces. La lucha pasa por vencer esta tristeza y no entregarse a ella, en un ejercicio de control de la añoranza. Las canciones denominadas yvyra’ija son entrenamientos de habilidad. Los Guaraníes enfatizan que quien está bien entrenado se escapa hasta de las balas.
El término yvyra’ija, “dueño de la vara pequeña”, se utiliza para designar, además de este tipo de canciones, a los ayudantes del chamán en el ritual, a las cantoras del coro y a los seres mensajeros de los ancestrales divinos, sus ayudantes y guardianes5. Los Guaraníes declaran que realizan estos entrenamientos apenas para recordar, para guardar la cultura, y no para guerrear con el blanco, en un discurso claramente pacifista. Sin embargo, los cuerpos son entrenados para la guerra. “No peleamos porque somos muy fuertes” es una frase recurrente entre los jóvenes.
Uno de los términos utilizados para hablar del acto del yvyra’ijaen las danzas es oñemoitï. Ñemoichï está traducido por el guaraniólogo clásico Cadogan como “movimientos rápidos que los hombres ejecutan en una danza en la cual imitan una danza de los Tupás”. Cadogan describe también el lenguaje nativo, que dice “imitando la conducta de los Tupás procedemos así, ejecutando estos pasos de danza, yendo unos al encuentro de los otros, cruzándose así unos con los otros” (1971:163).
Entre los Kaiová, principalmente, observé un movimiento que desvía los cuerpos hacia los lados, utilizando para tal la firmeza de los pies y de las rodillas y un balanceo hacia los lados del tronco superior. Nimuendaju describe una coreografía apapocuva6 en la cual dos danzarines salen de las extremidades de las alas derecha e izquierda, danzan en dirección uno del otro, y antes de cruzarse vuelven a ejecutar movimientos como si cada uno quisiese impedir el paso del otro (1987[1914]: 86-87). Los Kaiová ejecutan estos movimientos de la misma manera.
Uno de los significados que aprehendí de la música guaraní fue el de un itinerario para el entrenamiento corporal/espiritual de ataque y defensa, una lucha, en la cual el movimiento de esquivarse7, mbogua, es el más importante, en un comportamiento que remite a nuestra comprensión de lo que serían las artes marciales. El movimiento coreográfico mbogua se ejecuta principalmente con los hombros, parte del cuerpo considerada de fundamental importancia por los Guaraníes. En varias coreografías de los Kaiová los danzarines se cruzan desviando los hombros. Nimuendaju describe el joaça, una danza apapocuva, definida por él como un combate con los espíritus, en la cual destaca el movimiento del hombro con las siguientes palabras: Arco y flecha en la mano izquierda, maraca en la derecha, nuestros dos grupos, partiendo de las extremidades de la casa, empezaron a aproximarse, trotando al compás. Cuando llegan al medio, los dos grupos se entrecruzaron corriendo hacia los rincones de la casa, donde rápidamente dieron media vuelta para de nuevo cargar uno contra el otro. Los tres danzarines de cada grupo debían correr exactamente en línea (y no uno atrás del otro); como el espacio en el lugar del encuentro era relativamente exiguo, era preciso una considerable destreza para cruzar el otro grupo sin encontronazos; tal sólo era posible realizando una torsión del cuerpo en el momento exacto, de un cuarto de vuelta, de modo a pasar con el hombro derecho por entre dos danzarines del otro grupo. Los apapokúva realizan este movimiento corporal con una consumada elegancia (1987: 41).
Los hombros o ipepo es lo que primero observa la chamán a quien se presenta un niño de pecho para tratamiento. Las personas son percibidas, por el héroe creador, como pájaros (ver Montardo 1999), y los hombros son como alas. El cuerpo se transforma, se construye en el ritual8, y los participantes se transforman en pájaros en el caso delsondaro mbyá, género equivalente, por el hecho de ser danza/lucha, alyvyra’ija en los grupos Kaiová y Ñandeva. Sobre el sondaro, Ladeira (1992) afirma que su intención es el calentamiento, o sea, calentar el cuerpo para los rezos nocturnos y proteger a opy (casa ceremonial), y que su coreografía sigue el principio de tres pájaros: mainoi – colibrí, (para calentamiento del cuerpo), taguato – gavilán (para evitar que el mal entre en opy) y mbyju – golondrina, cuya coreografía es una lucha en la cual uno debe “derribar” al otro con los hombros o esquivarse de una posible caída (para fortalecer los sondaro contra el mal).
Los Guaraníes danzan con las rodillas flexionadas y moviendo los hombros, buscando levedad y agilidad9. Sin participar de los rituales las personas se tornan “pesadas” para danzar, ipohúy, pero cuando están acostumbradas o entrenadas se tornan “livianas”, yvevuy. Los hombros deben estar erguidos como una manifestación de salud, y este es uno de los objetivos del ritual.
Otra característica de las canciones yvyra’ija es el refránhe!he!he!, que está presente en los tres subgrupos guaraníes. Sobre este momento obtuve la explicación de que es como un “cencerrear”, “sacudir” de las voces, ombojayti. Cadogan usa este término al explicar el significado de ita ra´ÿi, “piedritas introducidas por hechicería en el cuerpo del hechizado”, con la siguiente frase: oñembo´e parã i va´e ita ra´ÿi ombojaity, “el sacerdote sacude, extrae las piedritas” (introducidas con hechicería en el cuerpo del enfermo) (1992: 57). Considerando la sesión chamanística como un combate, un atravesar caminos repletos de seres peligrosos, el refrán he! he! he! es uno de sus momentos importantes. Están siendo extraídas las armas tiradas en hechizos, que mueven el universo social guaraní
El he!he!he! es común a otros grupos y está relacionado a ‘dar coraje’ y a la guerra. Entre los Kamayurá, según Menezes Bastos, elhe!he!he! como texto en las canciones del Yawari, en algunos casos, es una incitación en la segunda persona nde, nde, nde, y se refiere a darle coraje al matador (1990: 421). Viveiros de Castro recuerda que la simbólica del opirahë araweté es siempre la de una danza de guerra: todos portan sus armas, y la función del “levantador” de los hombres que le cabe al cantador es una función guerrera (1986: 585). En una descripción fenomenológica, el autor dice haber sentido que, en la danza, ocurre una “transformación en masa unificada en torno del matador-cantador” (p.299).
Al tratar del yawari, ritual intertribal del Alto Xingu, Menezes Bastos (1990) propone que la puntería de los tenotat (reclusos), que van adelante del grupo en la guerra, se entrena en el proceso de objetivación de lo real. Esta reflexión me parece útil para pensar que el entrenamiento que los participantes del ritual guaraní practican para hacer que el cuerpo sea liviano y flexible y para desviarse de golpes es como una objetivación de lo real, como una preparación para la guerra o para la vida.
La comparación del sondaro o xondaro con las artes marciales la hacen los Guaraníes Mbyá. Don Arthur Benite, informante de Kátia Dallanhol, afirma que es “una danza para aprender a luchar, una preparación para la guerra, un entrenamiento que los antiguos realizaban... la misma cosa le ocurre al blanco, ahora hay karate, hay capoeira, la misma cosa” (2002: 83).
La guerra danzada, en el caso de los Guaraníes, es contra los espíritus de las enfermedades, como en un mito de los Choctaw, grupo indígena de América del Norte, recogido alrededor de 1822. En el mito, el origen de los juegos de bola ocurrió en una época de enfermedades para hacer que los hombres tuviesen condiciones de lucha, y las danzas fueron introducidas para preparar las mentes y el carácter del pueblo (Levine, 1997: 198-199).
Los Ñandeva afirman que los Kaiová hacen jeroky como ejército, pero ellos, los Ñandeva, no. Lo mismo oí entre los Kaiová. La fuerte alteridad entre ellos está siempre marcada, y el discurso pacifista aparece ahí imputando las características vinculadas a la agresividad como siendo aspectos del otro. Las coreografías del ritual analizado y el uso de metáforas militares para describir a los dioses y sus ayudantes y a las actuaciones rituales remiten a características de la jerarquía y del poder en el chamanismo guaraní.
Las coreografías kaiová alineadas se llaman oñesyru, palabra traducida por Chamorro como “exhibir en hilera los adornos” (1995: 164). Los informantes me dieron como ejemplos de oñesyru los rayos alineados y la imagen de autoridades en hilera en una ceremonia. Las formaciones coreográficas compuestas por los participantes alineados presentan una ordenación que recuerda formaciones guerreras10. Hay también una organización jerárquica en la posición de las personas, permaneciendo el conductor del ritual en el centro de la línea, seguido por sus principales ayudantes, y así en adelante. Los danzarines con menos habilidad permanecen en las puntas.
El reiterado uso del término “respeto” también remite a una noción de jerarquía, la cual es vivida en reglas de etiqueta que ritualizan y revisten de belleza las actividades. En el caso de los Guaraníes, los grados jerárquicos se basan en el concepto nativo de poder chamanístico, en el sentido que le da Langdon (1996). La autora explora el chamanismo como sistema sociocultural y enfatiza que hablar de chamanismo en varias sociedades significa hablar de política, de medicina, de organización social y de estética. Como una de las características comunes a las formas de chamanismo en la etnología brasileña, Langdon señala la presencia de un “concepto nativo de poder chamánico, vinculado al sistema de energía global” (1996: 27).
En el caso del chamán guaraní, los atributos que caracterizan su poder son los del dueño o del celador del Sol, de quien recibe el conocimiento. Los Guaraníes dicen que realizan el ritual para oír a los dioses y vivir conforme lo que oyen, para no olvidar. La expresión ñe’ë rendu usada en la letra de los cantos mbyá se traduce como “obedecer” en Dooley (1982: 128), y rendu o endu es “oír, percibir, experimentar, sentir” (op.cit: 51). Cuando se está exhortando a que se oiga en los rituales, también se está exhortando a obedecer. Lo mismo se puede decir del ojapysaka, presente en las letras kaiová y usado para hablar del ritual mbyá. El “oír con atención” o “no pensar en nada más” colocado como significados de ojapysaka, por los Kaiová y por los Mbyá, respectivamente, denota un oír que es también obedecer, es un oír sin cuestionar.
Los Kaiová y los Ñandeva empiezan y terminan los rituales con una reverencia denominada jerojy, realizada frente al altar, mirando hacia el Este, en la cual flexionan las rodillas tres veces. La reverencia, presente en el acto del jerojy, es una entrega a un poder absoluto que emana de la sabiduría de los creadores y que se retransmite por el chamán. La descripción del jerojy realizada anteriormente ya aparece en el diccionario de Montoya ([1639] 1876: 195), y el término es común a los tres subgrupos. Entre los Mbyá, sin embargo, jerojy se usa para danzar en el lenguaje sagrado. El radical jy aparece en Cadogan con tres posibilidades de significado, dos de los cuales cito aquí porque tal vez expliquen el uso del término jerojy para el acto ritual. Uno de ellos es “resistente, fuerte, usado con referencia a cuerda y madera; Che rapachã ijy, es fuerte la cuerda de mi arco, y el otro es cocinarse;kanguïjy ojýmramo oguenoë, una vez cocida la chicha, se sacó del fuego” (1992). El término jerojy puede significar “tornarse fuerte” o “tornarse cocido”11. Lo fuerte se explicaría por el propio objetivo del ritual, que es el fortalecimiento, y el cocinarse remitiría al cocimiento que estaría relacionado a la maduración de los seres12.
Las letras hablan en reverencia al chamán del Sol, fuente de sabiduría y de luz, mantenedor de la vida. El chamán, jefe de la familia, es la presentificación del chamán mayor en el contexto del ritual y también en el cotidiano13. Sin embargo, este respeto y esta reverencia no excluyen la alegría, muy por el contrario. A través del embellecimiento y del pecho erguido los participantes del ritual intentan domesticar los monstruos y apaciguar la rabia. La etimología de la palabra jeroky, usada para designar el ritual, según sugerencia de Cadogan, viene deky: tierno (tierno de ternura), de cuya raíz también se origina el término mongy: adornarse, embellecerse, lo que remite al establecimiento de una relación entre jeroky y embellecimiento, rejuvenecimiento (1959: 97). Los dos géneros del ritual son realizados para obtener alegría, uno más especializado en invocar y recibir, y otro más especializado en vencer los obstáculos.
El propio jeroky tiene como uno de sus motivos el alejar la agresividad. La agresividad es el primer afecto que aparece en el mito de creación y que causa la disrupción, el salir en caminata del primer padre, o ramõi, abuelo. En el mito de creación guaraní la madre duda de lo que el padre dijo sobre ya haber cosechado los frutos del campo, a lo que éste reacciona enojándose y caminando, yéndose14. Ella lo sigue, embarazada del Sol. En este y en varios momentos de los mitos la manera de recorrer el camino y reencontrarse con el marido o con los padres se canta y se danza.

El camino del jeroky es muy peligroso, hay onzas al acecho. El danzarín tiene que estar atento y flexible, ágil para defenderse, para esquivarse de los ataques. El camino es peligroso, para recorrerlo hay que permanecer atento y respetuoso. Si los participantes no prestasen atención a lo que están haciendo corren el riesgo de perderse por el camino, y en esta condición, la persona queda susceptible a enfermedades.
Beaudet, tratando de la música wayãpi, acredita el origen no humano de las músicas a su carga de riesgo. Se pregunta, entonces, ¿por qué danzan los Wayãpi, por qué corren estos riesgos? ¿Sería el silencio un riesgo mayor? Él también se pregunta, si el riesgo no sería él mismo un valor, un valor que funda la cultura wayãpi. El autor interpreta estas músicas y danzas como participantes de una estética del peligro, lo que “nos remite al ethos guerrero que le dio nombre a este pueblo, como le dio una razón de vida a todos los Tupi-Guaraníes” (1997: 147, traducción mía).
En un esfuerzo de elaborar una teoría de la guerra amerindia, Carlos Fausto comenta que en la guerra “primitiva” las formas son transicionales e híbridas, lo que hace difícil el uso de tipologías forjadas en la subdisciplina “antropología de la guerra”. Sin embargo, el autor clasifica como un “‘evento guerrero’ todo y cualquier encuentro entre grupos indígenas que se perciben como enemigos y que resulte en violencia física, independiente de la dimensión de esos grupos o de la amplitud de la violencia” (1997: 173).
Actualmente, los Guaraníes no tienen un “evento guerrero” como definido por Carlos Fausto, pero mantienen el entrenamiento cotidiano como si estuviesen en la inminencia de tenerlo. Creo que es válida, para los Guaraníes, la consideración de este autor de que los rituales guerreros sudamericanos son generativos en un sentido amplio, actuando en la producción social de las personas (1997: 214).
Al cantar y “danzar la guerra” en estos rituales, los Guaraníes están perfeccionando sus cuerpos en agilidad y defensa, embelleciéndose, alegrándose y, consecuentemente, fortaleciéndose, al mismo tiempo agradan a los demiurgos objetivando la continuidad del mantenimiento de las condiciones de vida saludable en la tierra. La música, tanto en el mito como en el ritual, proporciona transformaciones, activación de los atributos de resplandor y radiancia, desplazamientos y comunicación con divinidades y seres espirituales. Los cantos y las danzas en los rituales diarios actúan justamente en este sentido, traen presencia e interacción a los cuerpos y, de esta forma, alegría, salud y belleza.
Bibliografía
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1. Agradezco a FAPESP, a CAPES y a CNPq sus auxilios para la investigación de campo que dio origen a la tesis de doctorado (Montardo 2002), en la cual este texto se basa, y que fue realizada con los Guaraníes Kaiová y Ñandeva de las áreas indígenas Amambai, municipio Amambai, y Pirajuy, Paranhos, ambos en el Estado de Mato Grosso do Sul, Brasil, entre los años de 1997 y 2000.
2. En la ocasión en la que ocurrió el trabajo de identificación de un área Ñandeva – Potrero Guasu, Paranhos/MS, en diciembre de 1997 –los Guaraníes estaban movilizados y los rituales se extendían hasta el amanecer, por ejemplo. Sin embargo, la mayoría de los rituales de los cuales participé ocurrieron en contextos ordinarios y duraron cerca de tres horas.
3. El cambio del punto de vista parece ser un ejercicio constante en la práctica de varias sociedades. Sobre los Araweté, por ejemplo, Viveiros de Castro dice que la complejidad de los cantos chamanísticos reside en el agenciamiento enunciativo allí establecido. “La música de los dioses es un solo vocal, pero es, lingüísticamente, un diálogo o una polifonía, donde diversos personajes aparecen de diversas maneras. Saber quién canta qué canta y para quién es el problema básico.” (1996: 548, subrayado por el autor).
4. Son consideradas aquí las escalas como constructos culturales, espectro de los sonidos que constituyen las canciones. Al afirmar que el canto se ejecuta en el contratiempo, estoy considerando que la marcación de la unidad rítmica se realiza con el takuapu y que el canto recae fuera de la marcación.
5. Entre los Kamayurá el término cognado ywyyraparayat se utiliza para hablar del dueño del arco, el arquero campeón en el ritual intertribal xinguano Yawari, y que actuaba como guerrero en los conflictos del pasado, según Menezes Bastos. El autor comenta que, en varios aspectos, tales como “uso de dardos y propulsores como armas, canto de canciones de carga – ahumar dardos, etc.”, las guerras narradas por los Kamayurá son parecidos con el actual rito del Yawari(1990: 93,339).
6. Apapocuva es la denominación de uno de los subgrupos guaraníes con los cuales Nimuendaju convivió los primeros años del siglo XX, acompañando la migración de algunas familias provenientes del sur de Mato Grosso do Sul hacia la costa sudeste de Brasil.
7. Algunos autores han señalado la característica que tienen los Guaraníes de esquivarse. Thomaz de Almeida, por ejemplo, comenta sobre cómo los Kaiová y los Ñandeva conservan su privacidad y sigilo cultural, a pesar de estar en constante convivencia con otros sectores de la sociedad. El autor cita que, para tener alguna forma de ganancia con las propuestas traídas por los agentes, reproducen una especie de “’Juego del ñembotavy " (“engaño, hacerse el tonto”), que les sirve de defensa contra la dominación y el control pretendidos por el blanco sobre sus acciones (1991: 71).
8. Beaudet relaciona las configuraciones musicales y las configuraciones sociales de los Waiãpi y propone la relación que establece como una matriz de transformación de la persona (1997:45). El trabajo de Graham sobre la música xavante y el pasaje de los grupos de edad de los jóvenes también manifiesta la relación de la música con la construcción y la transformación de la persona (1995).
9. La consideración que los Wayana hacen de la levedad en los movimientos coreográficos como un trazo positivo es similar a la que apuntan los Guaraníes. “La vejez está íntimamente asociada a la lentitud y a lo estático, al estar ‘pesado’, tëmonai, que es la esencia de la mujer primordial confeccionada de arcilla. El andar lento de los viejos es referido metafóricamente como tïkuriputpëtai , ‘siendo tortuga’. Los jóvenes, al contrario, están asociados a la rapidez, al movimiento, al ser ‘ágil’, ehëkupterá , que representa la esencia de la mujer primeva confeccionada de arumã . La agitación positiva de los jóvenes se designa metafóricamente como tïmanhalitai , ‘siendo jacamin ’ (trompetero de ala verde), que produce la más apreciada coreografía” (Van Velthem, 1995: 180). Los Parakanã tienen el objetivo de hacerse livianos y volar en algunos de sus rituales (Fausto, 1997: 272).
10. Menezes Bastos reconoció en las formaciones coreográficas del Yawari kamayurá las mismas disposiciones empleadas por sus antepasados en la guerra (2000: 339).
11. Recuerdo aquí que este significado se infiere por la etimología de la palabra y que, muchas veces, el nativo no tiene consciencia del origen de los términos que usa.
12. Chamorro, al hacer etnografía del ritual de perforación de los labios Kaiová, se refiere a la borrachera de los niños para que sus carnes no se cocinen (ojy) en el momento de perforar (1995: 112). Lagrou muestra cómo el ritual de iniciación kaxinawa es un cocimiento o remodelaje ritual de los niños (1998: 327).
13. En el transcurso del siglo XX, las gestiones de los órganos gubernamentales, Servicio de Protección al Indio y Fundación Nacional del Indio, implantaron la figura de un líder político, que se llamaba capitán. Sin embargo, en los discursos de los Guaraníes son recurrentes las afirmaciones de que, cuando el jefe era sólo uno, el chamán, era mejor. Aún en los días de hoy, con el confinamiento de varios grupos familiares en una misma área y con las elecciones de los liderazgos políticos relacionadas a las articulaciones de las redes de parentesco (Vietta, 2001), éstas no están totalmente disociadas del prestigio de los chamanes.
14. Sobre la actividad guerrera parakanã, Carlos Fausto afirma que, de las variadas causas que podrían colocar en movimiento un bando guerrero, la que más se destacó en las narrativas recolectadas por él fue “la idea de un enfurecimiento, de una rabia particular y determinada, sin la cual no habría motivación subjetiva” (1997: 173). Se percibe la rabia tanto como motivo de guerra, en el caso parakanã, como de abandono y consecuente caminar, en el caso guaraní.
Escrito por Deise Lucy Olivera Montardo – Universidad Federal de Amazonas
Publicado en A Contratiempo. Revista de Música en la Cultura.
Fuente: guaraní.blogia.com

Crea tu propio suavizante de ropa natural, ahorra y ayuda al medioambiente

Lavar la ropa también puede convertirse en una forma entretenida para descubrir cómo podemos crear de manera natural, distintos productos que cumplen la misma función que los tradicionales que solemos adquirir en los supermercados. Si bien, tenemos que tener en consideración que cada lavado consume muchísima agua y que debemos ser súper conscientes con la cantidad de veces que utilicemos la lavadora, puedes aportar igual creando tu propio suavizante, con materiales que están a tu alcance, y así podrás ahorrar y cuidar al planeta.
Preferir este tipo de productos naturales y caseros es muy beneficiosos para quienes sufren de alergia a los químicos que los suavizantes comerciales contienen. Así, sólo queda intentar y utilizarlo en el siguiente lavado. Sólo necesitas Agua, Vinagre Blanco, Bicarbonato Sódico y un Aceite Escencial del aroma que desees. Una vez que tengas estos materiales reunidos sigue los siguientes pasos, y tendrás el mejor suavizante natural hecho por tí mismo!
Las medidas son las siguientes:
1 Taza de Vinagre Blanco
2 Tazas de Agua
1/3 Taza de Bicarbonato Sódico
Lo primero que debes hacer es mezclar las 2 tazas de agua con la taza de vinagre, luego echa las medidas asignadas de bicarbonato sódico a la mezcla, sigue revolviendo para que se forme en una mezcla espumosa. Ojo, mientras más rápido viertas el bicarbonato a la mezcla, más espuma obtendrás, así que debes ser cuidadoso y mezclar con paciencia para no desperdiciar nada.
Finalmente, agrégale a la mezcla unas gotitas del aceite escencial del aroma que prefieras, así tu ropa no sólo quedara más suave que la seda, sino que también tendrá el olor que tu desees. Una vez con la mezcla lista, la utilizas igual que los suavizantes tradicionales, pero es recomendable echarla en lavados de ropa oscura y de color. En solo tres simples pasos obtendrás un producto casero y con aromas de tu preferencia, sólo queda intentarlo.

martes, 17 de julio de 2012

Chicas punk rusas, presas y a juicio por cantar contra Putin

Lo criticaron en un show en una Catedral.
Tres jóvenes que cantan en un grupo punk se metieron en las discusiones cotidianas de los rusos en las últimas semanas. Las chicas están arrestadas desde marzo por cantar una canción en contra del presidente Vladimir Putin en la catedral ortodoxa de Cristo Salvador de Moscú, pero ahora se confirmó que serán juzgadas el viernes por delitos que contemplan penas de hasta siete años de cárcel . Para muchos, con un castigo menor sería suficiente y otros, entre los que se encuentran los sectores religiosos, piden dureza porque pisaron un altar sagrado.
Nadezhda Tolokónnikova (22), Maria Alyokhina (24) y Yekaterina Samutsevich (29) son tres de las integrantes del grupo Pussy Riot. Las chicas, con máscaras y ropas de colores llamativos, se subieron al altar mayor de la Catedral el 21 de febrero. Desde allí, con megáfonos y guitarras entonaron una canción que decía: “Madre de Dios, echa a Putin” . Era la segunda vez que se metían en un episodio similar ya que en enero habían sido multadas por cantar en la Plaza Roja también contra el presidente.
Con el argumento de que se habían profanado lugares sagrados y que el acto incitaba al odio religioso, les abrieron una causa judicial por “vandalismo cometido en grupo organizado” y les denegaron toda posibilidad de excarcelación.
La dura reacción judicial despertó protestas en diversos sectores de la intelectualidad rusa, que lanzaron una carta a favor de su liberación. El petitorio juntó hasta el momento unas 34.000 firmas. “Las chicas no mataron a nadie, no actuaron con violencia ni robaron”, señalan algunos de los que las apoyan. Otros recuerdan que Rusia es un estado laico y ninguna acción anticlerical puede ser perseguida penalmente, si no está tipificada en el Código Penal. Pero todos coinciden en que la verdadera razón de la persecución es que criticaban a Putin en sus canciones.
De las tres jóvenes que deberán comparecer ante los tribunales, Tolokonnikova y Samutsevich comenzaron el 4 de julio una huelga de hambre contra una decisión de la Justicia que les otorgaba sólo cinco días para estudiar sus expedientes judiciales. Pero una semana más tarde la interrumpieron por razones de salud. Sin embargo, en la puerta del juzgado sus seguidores sostienen la medida hace más de diez días, a pesar del deterioro físico que están sufren.
Tolokónnikova dijo que había alcanzado a leer dos tomos de los siete del expediente y que creía necesario estudiar los otros cinco “porque el contenido de lo que ya he estudiado muestra que no hubo delito”. “Tengo que estudiarlo atentamente porque de ello depende mi destino ”, manifestó. La primera audiencia del juicio comenzará el viernes, cuando el fiscal presente la acusación.

Sobrevivir a Malvinas y morir en Cromagnon, dos tragedias atadas con alambre

En uno de los 15 relatos sobre el conflicto bélico que componen su libro, Agustín Gallardo revela la historia de Roberto Calderón
"¡No puedo más, Negrita...!", fueron las últimas palabras que dijo Roberto Calderón quien sobrevivió a la guerra de Malvinas, donde 649 soldados argentinos dejaron su vida, y que murió 22 años después, junto con su hijo de 14, de la manera más impensada: escuchando un recital de rock.
Miriam no quería ir a ver a Callejeros ese fatídico 30 de diciembre de 2004, pero su marido la convenció. - "Vos no tenías que estar acá, ¡vos no tenías!- le dijo Roberto cuando el humo se hizo presente, y los empujones también. Pero ya era tarde.
Además de ellos estaba Romina, su otra hija, que logró salir con vida del bar situado en el Once. La familia Calderón quedó partida a la mitad. Esta es una de las quince historias que relata el joven periodista Agustín Gallardo en su primer libro Vidas Marcadas, nuevas crónicas sobre Malvinas , que aborda las vivencias de protagonistas, testigos cercanos y actores secundarios de aquel conflicto.
"La historia de Calderón es la que más me impactó. Más allá del destino trágico, me parece que representa mucho lo que somos los argentinos y que vos podés unir dos hechos a través de la negligencia: una guerra atada con alambre y un boliche, también, atado con alambre. Entre Cromagnón y Malvinas hay una conexión", dice Gallardo en un encuentro con LA NACION.
Podés unir dos hechos a través de la negligencia: una guerra atada con alambre y un boliche, también, atado con alambre
- ¿Qué lleva a una persona de 31 años, que cuando empezó la guerra tenía sólo dos, a escribir sobre Malvinas?
Siempre me impactó mucho lo que fue la última dictadura militar que vivió el país, me parece que a partir de ese momento se modificaron, definitivamente, un montón de cosas de la coyuntura de la sociedad y la política de la Argentina. A partir del golpe la deuda externa creció cuatro veces; se desapareció a un montón de gente; hubo un mundial medio arreglado y medio dudoso y estuvo la guerra de Malvinas que fue como la última frutilla del postre de los militares.
- En el último tiempo hubo muchos libros publicados sobre Malvinas. En ese marco, ¿cuál crees que es tu aporte al tema?
Creo que mi libro aporta cierta frescura y estilo joven que tal vez no está tan visto en los demás textos y, a su vez, lo que es la historia de vida como materia prima. El relato y la crónica hacen que los textos sean más "legibles" y atraigan a un público joven. Además, aporta lo que es la importancia de la palabra del otro, y lo que es la historia en sí y como se ha modificado la vida con el paso del tiempo de quien estuvo por alguna razón ligado a la guerra.
- Las historias están narradas en forma de relato. ¿Siempre tuviste en mente hacerlo así o se fue dando a medida que avanzabas en el libro?
Sí, porque la idea era contar crónicas e historias conocidas y no tan conocidas dándole mucho hincapié al relato y cómo las voces a 30 años de Malvinas cuentan lo que fue. Considero que hubo un proceso de desmalvinización que se fue dando a lo largo del tiempo. El relato no es el mismo hoy que hace 10, 20 o 30 años, ya que en un principio hubo mucha gente que no habló debido a que muchos directivos militares ordenaron su silencio. Pero en el último tiempo hay como una liberación que hace que sea mucho más rico el relato: los veteranos están mucho más maduros, aunque nunca deje de ser un trago amargo y una experiencia horrorosa, para hablar de Malvinas.
- Hay una mezcla de relato, con ensayo y opinión. ¿Por qué?
Sí, los editores me pidieron que haya un poco de opinión. Es un tema muy difícil de llevar adelante porque es muy fino y uno por ahí siente que puede ofender a la gente que aparece. Pero siempre con mucho respeto. La idea era imprimirle la mirada de un tipo joven que no fue a Malvinas.
- ¿Qué representa Malvinas para los argentinos?
Malvinas representa el final de la dictadura y la hijaputez más grande que es mandar a soldados sin experiencia a combatir contra una fuerza militar de las mejores del mundo. En la introducción había puesto una frase que luego no publicamos, de una periodista de Clarín, que decía que "esta fue la guerra en que los pibes no llegaron a llorar por sus novias sino que lloraban por sus madres".
- En el libro aparece la historia de un sacerdote que fue a Malvinas. Por un lado está la oposición a la confrontación armada pero por el otro la exaltación cuando esta allí. ¿Cómo fue el abordaje de la historia y cuál es tu visión del rol de la fe y la religión en la guerra?
La historia del cura, que iba a llevar la palabra de la fe a la guerra, fue la primera que empecé a trabajar y me resultó, en un principio, bastante contradictoria dado el papel de la Iglesia en la dictadura, que fue bastante detestable, al ser cómplice de todo lo que pasó. Pero cuando obtuve el testimonio me encontré con un señor grande y la historia iba por el lado estricto de la fe. Me impactó mucho porque ayudaba a los soldados allá. Iglesia o no, esa gente tuvo alguien que los ayudaba a estar con un poco más de esperanza en un lugar que era un infierno. Nunca estuve en una guerra, pero el tema de la fe y de aferrarse a algo debe ser sumamente importante, ya sea un Dios o cualquier familiar.
- En la historia de la hermana tratando de identificar el cuerpo de su hermano y que no lo encuentra, siendo el caso de los NN. ¿Notás una conexión con la desaparición de los cuerpos en la dictadura?
Totalmente. Aparte es un tema que no se conoce mucho y que tiene que ver con los desaparecidos de Malvinas, y hay una conexión entre lo que fue la dictadura y lo que fue la guerra. La conexión es muy simple, es el hecho de no contar la verdad y hacer callar los testimonios y esconder las fuentes. Hay un proyecto de ley ahora que están tratando que busca poder excavar esas tumbas, hacer un adn y reconocer a los cuerpos que figuran como Ciudadano sólo conocido por Dios. Me parece una guachada que haya otro grupo de gente, otro grupo de militares de Malvinas que pidan que eso no suceda porque sería profanar las tumbas.
-¿Te cambió la visión que tenías sobre las Malvinas, antes y después de escribir el libro?
En cierta forma no, aunque tal vez sí en el sentido que aprendí, conocí un poco más en profundidad lo que es el dolor de aquellas personas que por alguna razón estuvieron vinculadas la guerra. Esto quiere decir que no solamente fui a buscar a veteranos, fui a buscar familiares, fui a buscar un coleccionista de Malvinas....

Quino cumple hoy 80 años: “Dibujé 10 años a Mafalda, pero con Libertad me siento mejor”

El genial historietista habló sobre sus personajes, el paso del tiempo y sus inquietudes actuales.
Hace muecas, saca la lengua y provoca la carcajada de Federico, el bebé de un año y medio que es el hijo de Guille, el sobrino menor de Quino que inspiró el personaje del hermanito de Mafalda. En la soleada siesta mendocina, Clarín interrumpió al maestro en una distendida sobremesa con su esposa y sus sobrinos. Está contento, conversador; le sienta bien festejar una nueva década junto a sus afectos en Mendoza, su tierra natal.
¿Cómo es llegar a los 80, Quino?
Como un arquero que no sabe por dónde entró la pelota. Por dónde pasaron los 80 años, no sé. Pasaron, se acumularon. Eso es lo grave, porque uno va sintiendo el peso y las limitaciones físicas. No pasan los años, se te quedan en el cuerpo.
¿Sigue dibujando?
Ya no. Las limitaciones físicas te joroban. He tenido muchas operaciones a la vista, un glaucoma muy perverso. Si hay poca luz, me cuesta ver y si hay mucha, me encandila.
Pero sigue creando, se le ocurren historias…
Sí, pero para qué gastarme en que se me ocurran cosas que después no puedo dibujar. Es como si un tenor tiene problemas en las cuerdas vocales.
¿Y qué otras cosas disfruta?
La música, el cine y la gastronomía, que nos es que yo la practique, pero la disfruto.
¿Cómo es volver a Mendoza?
Es volver a la infancia, lo que te formó. Me fui bastante grande, a los 22. Me gusta el vino de acá.
¿Es un experto catador?
No. Soy más borrachín que experto catador. Cuando no hay vino en una casa, tomo lo que sea, aunque no me guste.
¿Se siente cómodo con los homenajes? En setiembre le otorgarán el Konex a la trayectoria.
Sí, por tercera vez. El Konex siempre me pareció un premio que se daba a personas que ya estaban bien ubicadas en el trabajo que hacía. Hubiera preferido que fuera un premio para estimular a los jóvenes y no para premiar a los viejos.
¿Cómo vive esta etapa?
Por lo único que la edad no te resulta una porquería es porque vas entendiendo mejor la música que escuchas desde toda la vida. No es lo mismo escuchar a Beethoven ahora que a los 40 o los 20. Le vas descubriendo cosas que antes no se las descubrían.
Buenos Aires le hizo un homenaje con una bella Mafalda sentada en un banco en San Telmo. Pero usted dijo que le gusta más el personaje de Libertad.
Lo que pasa es que Libertad ofrecía muchas más posibilidades. A Mafalda la dibujé desde que empezó hasta que terminó la tira, durante 10 años. En cambio, a Libertad la dibujé al final de la tira y, claro, con ese personaje me siento mejor.
¿Quiere por igual a todos su personajes?
Sí, claro. Quiero por igual a todos mis dibujos de mi página de humor. Mafalda fue una etapa, pero toda mi otra producción son 50 años. Para mí, cualquier monito me gusta tanto como Mafalda. Me pasaba como a un periodista que tiene que entregar la nota y aunque no le guste lo que hizo, tiene que entregar igual.
¿Por qué le gusta tanto a los chicos Mafalda, si muchos de sus reflexiones parecen dirigidas al mundo adulto?
Me lo he preguntado muchas veces, porque yo no la dibujé pensando en los chicos. Es más, en el diario El Mundo salía en la página editorial, no en las historietas. Creo que tiene que ver con el grado de información que tienen los chicos. Cuando yo era chico, no tenía idea quién era el Papa, ni el jefe de las Naciones Unidas. Hoy los chicos lo saben. Aunque no quieran aprenderlo, lo saben por Internet, por la televisión, los diarios y por todos los sitios donde reciben información. Tienen un grado de información de un adulto.
¿Después de haber vivido tantos años en Buenos Aires, se siente un poco porteño?
Cuando escuchaba tangos en Mendoza no me decían nada. Pero en Buenos Aires aprendí a querer al tango, sobre todo la poesía de sus letras. El único dibujante que vi bailar bien el tango ha sido Landrú. El resto somos todos unos inútiles. Y pude comprobar que el tango es un sentimiento triste que se baila. Hubo poetas impresionantes y fantásticos como Manzi. Me encanta escuchar tango.
¿Es de los que les gusta dar cátedra, formar a nuevos dibujantes?
No. Siempre he sido bastante introvertido, quizás por haber sido el menor de tres hermanos y con una diferencia de 7 y 4 años. Me crié solo jugando en la casa, no me gustaba salir a la calle.
El artista que hizo universal la rebeldía de una nena argentina
Se enteró de que se llamaba Joaquín cuando en la escuela lo llamaron por primera vez por su nombre. Fue toda una sorpresa para quien –como ya había un tío Joaquín– siempre había respondido como Quino.
Nacido en Guaymallén, Mendoza, el domingo 17 de julio de 1932, Joaquín Salvador Lavado comenzó a dibujar desde chico. A principios de los ‘50 probó suerte en Buenos Aires, donde la historieta y el humor gráfico vivían una época durada. Publicó sus primeros trabajos en Vea y Lea , Leoplán , TV Guía y Panorama , entre otras, hasta que Miguel Brascó le propuso hacer una tira para promocionar los electrodomésticos Mansfield.
Allí está el germen de Mafalda, su criatura más famosa, que se publicó entre el 29 de septiembre de 1964 y el 25 de junio de 1973 en las páginas de las revistas Primera Plana y 7 Días y el diario El Mundo. La eterna rebelde dio la vuelta al mundo: fue traducida a 15 idiomas, se editó en 13 países y se realizaron 104 cortos de animación, dirigidos por el cubano Juan Padrón.
Mientras su obra comenzaba a circular por América latina y Europa y la niña rebelde nacida en Argentina y sus amigos (Felipe, Manolo, Susanita, Miguelito, Libertad) se hacían universales, luego del golpe de estado de 1976 Quino partió a Italia. En 1980 comenzó a publicar en la revista dominical de Clarín sus dibujos (o reflexiones dibujadas), que mantuvieron su espacio hasta 2009, cuando decidió alejarse. “Me pareció acertado tomarme un tiempo hasta encontrar algún modo de renovar el enfoque de mis ideas o al menos nuevas formas en mi línea gráfica”, explicó, en una carta de puño y letra.

Originarios alertan por el maltrato cotidiano de parte de la Policía de Resistencia, Chaco

Particularmente denuncian  sobre las intervenciones que tiene la Comisaría 10ª y las distintas fuerzas que actúan como por ejemplo el 911 y el GEMO. Movilizados por las muertes recientes de dos hermanos aborígenes.
Los Pueblos Originarios de la ciudad de Resistencia por medio de un comunicado hicieron conocer su “preocupación y nuestra indignación por el mal trato cotidiano de parte de la policía del que somos víctimas”.
Son vecinos de los Barrios: “Toba”, “Camalote”, “Chililly”, “El Timbó”, “Mapic”, Asentamiento COTAP, Cacique Pelayo, Familia de Miguel Fernandez, Organización “19 de Abril”, quien aún siguen conmovidos por la reciente muerte de Néstor Daniel Patricio, el aborigen que había desaparecido el martes 3 de julio, según se cree después de huir de la Policía, y cuyo cuerpo apareció en una laguna de El Timbó. También se suma el caso de Miguel Fernández, encontrado muerto en similares circunstancias.
Así, particularmente denuncian sobre las intervenciones que tiene la Comisaría 10ª y las distintas fuerzas que actúan como por ejemplo el 911 y el GEMO. “Nuestras familias, principalmente los jóvenes, son perseguidos por los agentes policiales, nuestras casas son violentadas a todas horas sin órdenes escritas. Nos damos cuenta que no valemos nada para aquellos que dicen estar a cargo de la seguridad de nuestra sociedad”, reclaman.
Dos muertes llenas de dolor
“Este pronunciamiento público lo hacemos movidos por la indignación que nos producen las dos muertes recientes de Miguel Fernández y Néstor Daniel Patricio, ambos encontrados ahogados luego de que los persiguieran agentes policiales del 911”, agregan.
“Como comunidad indígena el actuar policialno nos genera la más mínima confianza”, dicen al sostener “somos injustamente acusados de delitos y jamás se deja constancia de nuestra defensa. Lo único que recibimos es la indiferencia y las burlas”.
Los originarios, plantean a su vez que cuando ocurrió la desaparición de estos jóvenes fueron sus familias las que buscaron incansablemente sus cuerpos y solicitaron el apoyo de familiares y conocidos que obligaran a la policía a buscarlos. “Luego nos encontramos con mentiras que se publicaron en la prensa que nada tienen que ver con la realidad”, repudian.
“No protegen nuestras vidas”
“Acusar al indígena de ser culpable de delitos es una política represiva que se mantiene no importa el gobierno y que viene de los tiempos de Julio A. Roca. Nos ocupan a los indígenas y a los pobres como chivos expiatorios para calmar los reclamos de la inseguridad. Dicen defendernos y ocuparse de nosotros pero el Estado está ausente a la hora de proteger nuestras vidas”, denuncian los vecinos de éstas barriadas.
Asimismo, insisten en que “el maltrato es cotidiano”, pero “nuestras denuncias no son tomadas en cuenta por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley”.
Casos testigos
Y recordaron que hace unos años “ocurría lo mismo con el joven Pablo Melagrani quien apareciera muerto en Sáenz Peña luego de ser injustamente acusado de un delito que no cometió”, y “lo mismo ocurre hoy con Sergio Jara quien se encuentra detenido hace dos meses en la Comisaría 10ª acusado de homicidio, a pesar de que su familia denuncia que las pruebas fueron fabricadas por la misma policía y que el verdadero culpable anda suelto”, ejemplificaron.
“Las muertes se repiten y vemos con preocupación que es la misma policía la que investiga y oculta que fueron ellos los últimos en ver con vida a Miguel y Néstor. Vivimos con miedo de las fuerzas de seguridad”, describen.
Finalmente, los vecinos de éstos siete barrios de pueblos originarios de Resistencia solicitan a las autoridades “intervención” en estos hechos “para garantizar que se sepa la verdad y que no haya más impunidad de estas personas, separándolas del cargo para que no vuelvan a hacer el daño que realizan a diario en nuestro barrio porque cada patrullaje es para nosotros como si fuera una cacería y cualquiera de nosotros puede ser la próxima víctima”.
“Queremos vivir bien, poder mandar nuestros hijos a comprar el pan tranquilos. También queremos seguridad”, demandan los pobladores de los barrios “Toba”, “Camalote”, “Chililly”, “El Timbó”, “Mapic”, Asentamiento COTAP, Cacique Pelayo, Familia de Miguel Fernandez, Organización “19 de Abril”.

lunes, 16 de julio de 2012

Encuentran en Hungría a uno de los criminales de guerra nazi más buscados

László Csatáry, de 97 años, es el responsable de haber enviado  a campos de exterminio a más de 15 mil judíos durante la guerra.
El experto aseguró que Csatáry es en efecto el personaje fotografiado en su domicilio de la capital húngara por el diario británico The Sun, que publicó ayer las imágenes. "Sabíamos que era él desde septiembre y The Sun lo ha fotografiado gracias a la información que le proporcionamos", dijo el director en Israel de esta organización dedicada a la búsqueda de nazis. Csatáry se encuentra en los primeros lugares de la lista del Centro Simon Wiesenthal (CSW) de los diez criminales de guerra nazis más buscados.
Zurof manifestó su esperanza de que Csatáry sea arrestado por la policía húngara y recordó que se trata del presunto criminal nazi más buscado del mundo. En octubre de 1944 llegó al poder en Hungría con un golpe de Estado el partido filonazi Cruz de Flecha, que sirvió incondicionalmente los intereses del régimen nazi de Adolf Hitler. En el último año de la guerra, los seguidores de la Cruz de Flecha en Hungría entregaron a los nazis unos 450 mil judíos, que luego fueron asesinados en diversos campos de exterminio.
Fue entonces cuando Csatáry dirigió un campo nazi en Kosice (Eslovaquia) y en 1948 fue condenado a muerte, en ausencia, en Checoslovaquia por crímenes de guerra.
Durante el proceso su defensa negó las acusaciones y admitió una responsabilidad parcial en la "guetización" de los judíos, así como haber entregado dos judíos a las autoridades alemanas sin saber cuál era su destino, señala The Sun. Csatáry huyó a Canadá, país que luego le retiró la ciudadanía.
El pasado 11, el CSW pidió a Hungría "acelerar" las investigaciones contra Csatáry, a quien varios testigos recuerdan por su especial crueldad. La fiscalía de Budapest inició investigaciones contra el criminal de guerra en abril del año pasado a raíz de las denuncias del CSW y Zuroff pidió que estas se aceleren por la "alta edad" del acusado y para que no se fugue de Hungría. «
dpa, Efe y Ansa
 La palabra
AUSENCIA. El nazi dirigió un campo en Eslovaquia y en 1948 fue condenado a muerte, en ausencia.

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