"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata sin embargo, es de cambiarlo" Karl Marx

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jueves, 16 de diciembre de 2010

Palabras de Liliana Felipe

¿Quié es Liliana Felipe?

Es cantante y pianista, nació en Córdoba, Argentina pero se radicó en México desde 1976. Co-propietaria junto a Jesusa Rodrí­guez del Teatro Bar El Hábito y el Teatro de La Capilla, desde el año 1990.
Ambos son espacios dedicados a la cultura independiente en Distrito Federal. Al año de apertura recibió el Obie Award, además de estrenar la obra “Belén” el Teatro Brava!, en San Francisco.
Su música es tango-fusión con otros sonidos populares que va desde cumbia colombiana hasta el danzón mexicano.

Tango "Ernestina" de Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe

Ernestina, es más engañosa que la cocaína.
Alucina, que es cierto lo que inventa y lo que imagina.
Al comienzo da mucha energía, te da placer y te invade la euforia,
por eso jura la turra que puede inventar esta historia.
Pero cuando la merca se adorna,
y se desinfla la cruel caravana,
sabe Ernestina que ya no se puede volver a engañar.
Ernestina, es más resbalosa que la parafina.
Se patina con su propia sombra siempre que camina.
Por pensar solamente en la guita, se olvidó de aceitar la memoria.
Por eso jura la chorra que puede cambiar esta historia.
Pero cuando la vida se agota,
y el Clarín ya no llega la nota,
sabe Ernestina que ya no se puede ocultar la verdad.
Argentina merece de sobra
conocer la verdad de esta historia.
Y mandar el engaño a la mierda…
sin pena ni gloria.
Con aquellos que dieron su vida
Yo levanto una copa de vino.
Para desearle al gran pueblo argentino…verdad y salud



Liliana Felipe: video recitando "Los Nadies" de Eduardo Galeano.
http://www.youtube.com/watch?v=cWlz5FBFD4I

jueves, 9 de diciembre de 2010

Palabras de Idea Vilariño (homenaje al Che)

Digo que no murió
yo no lo creo
-no lo dejaron ver por el hermano
y lo dieron por muerto tantas veces-
y además
cómo morirse el Che
cuando quedaba
tanta tarea por hacer
cuando tenía
que recorrer la América Latina
hermoso como un rayo
incendiándola
como un rayo de amor
destruyendo y creando
destruyendo y creando como en Cuba.

Qué iba a morirse el Che
qué va a morirse.

Pero esa foto atroz
aquella bota
cómo partía el alma aquella bota
la sucia bota y norteamericana
señalando la herida con desprecio.
No hay que creerlo.
Hubo tantas contradicciones
y lo dieron por muerto tantas veces.
Qué iba a morirse el Che.

El nada menos
Se iba a dejar cercar en ese valle
iba a salir a un claro
iba a quedarse
a estar allí
a dejar
que le rompa las piernas la metralla.

Yo no voy a creerlo
aunque lo llore Cuba
aunque haga duelo
toda Latinoamérica.

Idea Vilariño
18/8/1920-28/4/2009

viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Sabías por qué se conmemora el DÍA INTERNACIONAL DE LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER?

Todos los 25 de noviembre (Día Internacional de la Lucha Contra la Violencia hacia la Mujer) las mujeres del mundo reclaman con diferentes actos y/o manifestaciones se las reconosca y no se siga ocultando el maltrato del que diariamente son víctimas.
Ahora bien, por qué ese día y no otro, por qué se eligió esa fecha.
Recorriendo la blogosfera, visitando los sitios de bloguers amigos fui a dar con la respuesta:

El 25 de noviembre de 1960, en República Dominicana, por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, se produjo el asesinato de las hermanas Mirabal. Patria, Minerva y María Teresa Mirabal –que pertenecían a una familia acomodada y que ofrecían resistencia al régimen- habían sido encarceladas y torturadas en varias oportunidades.
La indignación popular catalizó el proceso que acabaría en la muerte del dictador en el atentado del 30 de mayo de 1961.
La conmemoración fue fijada en 1981 durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas resolvió incorporar la fecha a su calendario de días especiales.
Según las Naciones Unidas, la forma más común de violencia hacia la mujer es la infligida por la pareja. Asimismo, se calcula que entre medio millón y dos millones de personas –en su mayoría mujeres y niños- son víctimas de prostitución, trabajo forzado y esclavitud.
La conmemoración de la fecha busca sensibilizar acerca de un problema crucial, que atañe a la sociedad en su conjunto.

 Gerardo Caetano
 Doctor en Historia.
Uruguay

Este es un pequeño extracto de un extenso y muy bien elaborado post titulado: "Ni XX ni XY . Violencia simplemente" por Julio Viana Laprebendere,  Antropologo Social uruguayo, bloguero y muy buen amigo de este sitio.
Por lo que invito a todos y todas a conocer el blog de Julio "Antopología de lo cotidiano" y su exelente post.

http://homo-sapiens-uruguayensis.blogspot.com/2010/11/ni-xx-ni-xy-violencia-simplemente.html

miércoles, 1 de diciembre de 2010

SIDA: cuatro letras para números muy grandes

DÍA INTERNACIONAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA

     El 1º de diciembre no es un día más, definitivamente no lo es, y aún así, si uno saliera a la calle y al azar comenzara a preguntar: ¿qué día es hoy? O mejor aún: ¿qué se conmemora hoy y por qué? las respuestas podrían ser varias y muy poco precisas todas desgraciadamente.
     El año pasado.  Faltando pocos días para esta fecha me pidieron colaboración para responder a una encuesta sobre el SIDA y que la hiciera, la encuesta, vía correo electrónico a mis contactos.  Por supuesto que acepté, nada me constaba y era para colaborar con un trabajo que llevaban adelante unos alumnos y alumnas de una escuela secundaria. 
     Al rato comenzaron a llegar las respuestas y…, qué palabras uso para describirlas.  Eran para tener miedo.  Sí, MIEDO.  Las respuestas ponían al descubierto lo poco que se sabe del tema y mi sorpresa aún no cesa.  La gente que encuesté pertenece a una posición social “acomodada” (estudiantes terciarios y universitarios, profesionales y comerciantes).  Todos ellos han convivido con el avance de esta enfermedad.  Quién más quién menos; desde aquel 1º de diciembre de 1981 en que se comprobó el primer caso, han tenido acceso a información y campañas de prevención.  Sin embargo esto que describo, no es una casualidad, no es este grupo y nada más.
      Desde aquella fecha (1/12/1981), el VIH-SIDA se ha cobrado la vida de 21.000.000 de personas; alrededor de 36.000.000 de personas viven actualmente con la enfermedad;
sólo durante el año 2000 se registraron en el mundo 5.300.000 nuevos casos;
de estas nuevas infecciones, 600.000 casos afectaron a menores de 15 años; 3.800.000 africanos están infectados por el HIV, lo que incluye a una de cada cuatro mujeres sudafricanas de entre 20 y 29 años.
     Está claro que esta enfermedad no discrimina.  A ella poco le importa cuanto dinero tenés, el color de la piel, la nacionalidad o la ideología.  Pero también es verdad que los países empobrecidos y sus habitantes son quienes más lo sufren. 
     Me pregunto cuantos de esos menores de 15 años infectados son niñas y niños expulsados del sistema, obligados a prostituirse o  peor aún, abusados por sus propios familiares (y ahora me recuerdo la película “Preciosa o Precious” que recomiendo mirar). 
     No quiero machacar sobre el gobierno de mi país o del país que sea, pero estaría bueno que profundicen las campañas, es más, sería bueno que no fueran campañas sino Políticas de Estado, que al igual que la enfermedad contra la que estamos luchando, no tenga color político preferido o ideología x, sino que sean en pos del pueblo, de todos los pueblos.  Pero mientras tanto, no debemos bajar la guardia.  A usar el preservativo, más ahora que hasta Benedicto XVI, lo aprueba.
    No quería dejar pasar el día sin decir algo, creo que este blog no podía no decir algo.  Aunque sea un minúsculo granito de arena, yo quería sumarlo.
     En definitiva: BASTA también son pocas letras para, empezando por nosotros mismos y nuestras familias, generar otros números muy grandes.

Día internacional de la lucha contra el SIDA.

En este día tan especial para la humanidad toda me pareció que está bueno difundir este blog "Proyecto Salvavidas" que llevan adelante alumnos y alumnas junto a docentes y el hospital municipal de 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Logo del Proyecto Salvavidas
Hoy que es el día internacional de la lucha contra el SIDA. Nosotros, Enzo Mininno y María Sol Silvestre queremos dejarles nuestro comentario acerca del proyecto Salvavidas que realizamos en el transcurso del año junto con nuestros compañeros y docentes de nuestra escuela Normal y el respaldo del hospital Saturnino Unzué.
Nos unimos a este proyecto con el propósito de concientizar a los demás adolescentes de lo que es el VIH-SIDA para ayudarlos en una etapa muy importante de sus vidas.  Les contamos sobre esta enfermedad, sus consecuencias y lo importante que es la prevención. Como parte de los adolescentes de esta sociedad tratamos de que los demás se sientan cómodos hablando de este tema y se informen correctamente siempre respaldados por la doctora. Los talleres son dictados a alumnos de segundo año, ya que según las estadísticas esta es la edad en donde comienzan a aparecer casos de embarazos, por esta razón les informamos antes de que los chicos se inicien sexualmente. Pedimos que cada uno de nosotros tome conciencia sobre este tema realmente importante, que cualquier persona puede padecer. TOMEMOS LA RESPONSABILIDAD DE CUIDARNOS Y CUIDAR AL OTRO.

http://proyectosalvavidas25demayo.blogspot.com/2010/12/dia-internacional-de-la-lucha-contra-el.html

domingo, 28 de noviembre de 2010

La guardería de Montoneros: Recuerdos de una infancia cubana

Por Francisco Yofre
fyofre@miradasalsur.com

Entrevista a Virginia Croatto: “Era como si estuviéramos resistiendo en el País de Nunca Jamás para volver algún día al paraíso”. Armando Croatto, padre de Virginia, inició su militancia como delegado municipal en Avellaneda. Rápidamente se unió a la Juventud Trabajadora Peronista, brazo sindical de Montoneros. El 17 de septiembre de 1979 fue asesinado cuando llegó a una cita cantada en Munro. La cineasta fue uno de los niños de La Guardería, el lugar que organizó Montoneros en La Habana para preservar la vida de los hijos de los militantes que volvieron al país en el marco de la contraofensiva. Con 34 años, decidió contar cómo fue aquella experiencia
A su regreso al país, a fines de 1983, Virginia tuvo que ocultar que había vivido en Cuba y decir que lo había hecho en México. (DIEGO MARTINEZ) || En La Guardería. El líder de Montoneros, Mario Firmenich, en el centro con dos chicos en brazos, y otros miembros de la Organización, junto a una veintena de hijos de militantes
Año 1979, la conducción nacional de Montoneros lanza la Contraofensiva y cientos de militantes que están en el exterior se preparan para volver al país.
Ya se sabía qué pasaba con los chicos cuando una familia era secuestrada. El horror de las apropiaciones o las torturas a los pibes los termina ubicando como protagonistas de un conflicto que heredan. Cuidar a los chicos era cuidar a la organización. Y por ello, la conducción de Montoneros crea una guardería en La Habana, Cuba. Por allí, jugaron, rieron, lloraron y extrañaron más de 50 hijos de militantes. Vivieron su inocencia. Hoy han madurado y procesado aquellos momentos.
Virginia, hija de Susana y de Armando Croatto, ex diputado de la Juventud Peronista y miembro de la organización Montoneros que participó de esa frustrada intención de regresar clandestinamente a la Argentina, estuvo en La Guardería durante casi cuatro años. “Llegué con mi hermano y mi vieja a principios de 1980. Ella fue su responsable desde ese año hasta fines de 1983. Pero La Guardería, en realidad, funcionaba desde antes. A fines de 1978, Edgardo Binstock y Pinu, su esposa, fueron los primeros responsables y mi mamá los reemplazó”.
–¿Cómo era convivir con la alegría y las malas noticias de desapariciones y muertes?
–Teníamos claridad que nuestros padres estaban exiliados, que estábamos ahí por un tiempo y que íbamos a regresar a la Argentina. Extrañábamos mucho y sabíamos que nuestros viejos luchaban para que pudiéramos volver. La caída o la muerte de los adultos no era un tema que se hablara todo el tiempo entre nosotros. Sabíamos lo que teníamos que saber. No es que no se mencionara nunca, pero no se tocaba todo el tiempo. En realidad, nos pasábamos casi todo el día jugando o paseando. Nos divertíamos mucho aunque, claro, había momentos más difíciles. Un concepto clave para nosotros fue que los grandes no nos mintieran. Se explicaba todo. Por supuesto que, de tal manera, como para que lo entienda un chico, pero siempre con la verdad. Para los más pequeños, era algo que se acercaba a los términos de La vida es bella, o sea algo más fantasioso, o entre la realidad y la imaginación. Para los más grandes, era una explicación más real. Todo el tiempo estaba eso de felicidad y tristeza. Me acuerdo de tener una foto de mi papá debajo de la almohada. Recuerdo también haber visto el panfleto, una especie de volante que se hizo por la muerte de uno de los papás de mis compañeros de guardería, y enterarme de eso ahí y ponerme a llorar sola en la guardería. Tenía ocho años. Eso había que procesarlo de alguna manera. Todos teníamos un piso de que sabíamos lo que pasaba, eso era duro, pero también había una ilusión de que no estaban muertos, de que iban a aparecer. Pero la mayor parte del tiempo la pasamos bastante bien y nos divertíamos mucho.
–¿A qué jugaban?
–En la infancia muchos juegan a la guerra. Para nosotros, esos juegos tenían condimentos reales. Tengo un recuerdo en el que estamos todos escondidos en el fondo del patio. Era muy divertido. Hicimos como una carpita y juntamos palos, cosas de la basura, cachivaches en general. Era un poco bizarro. Hacíamos una especie de organización. Los más grandes eran los que iban a ser los jefes y nosotros éramos los soldaditos. Era como los indios y los vaqueros, pero en vez de ser los vaqueros éramos los Montoneros que volvíamos por el bien del país, contra los malos que eran los militares claramente. Luchábamos contra los malos en función de los buenos, que eran nuestros papás. Y lo que sucedía es que acá pasaba todo lo bueno, acá había dulce de leche todo el tiempo, había asado todo el tiempo, partidos de fútbol, la familia estaba acá. Era como si estuviéramos resistiendo en el País del Nunca Jamás para volver algún día al Paraíso. Tengo como pinceladas de recuerdos. Me acuerdo de subir a las rejas y hacer como si nos estuviéramos entrenando. En realidad éramos un grupo de niños que quería volver como para ser fiel y leal a nuestros padres. También tengo recuerdos de jugar a cosas más de nenas. Teníamos pececitos y juguetes de todo tipo. Había un patio enorme con juegos, un tobogán, hamacas y calesita. Y muchas veces jugábamos en la calle con los cubanos. Nos levantábamos, desayunábamos, nos íbamos a la guardería o al círculo (así se llama en Cuba a los jardines de infantes) o la escuela. Yo hice primer grado allá. Había una combi chiquita del gobierno que nos llevaba. Teníamos una infancia normal dentro de cierta locura. Sin embargo, todo cambió cuando volvimos.
–¿Por qué?
–Porque recién llegada a la Argentina de La Habana tuve que ocultar que habíamos vivido en Cuba. En mi barrio dije que había vivido en México. Yo muchos años pensé que iba a volver a la isla. Eso era un poco raro. Esa cosa de por qué tengo que mentir, por qué tengo que ocultar o por qué tengo que cuidarme. Ahí empecé a extrañar Cuba, porque yo era chica y allí la pasamos muy bien. Y venías a un país donde había que ocultar. Mi mamá me cuenta que mi hermano le dijo: “¿Acá querías volver?, ¿a este país querías volver?”. Eso me parece que nos pasó a todos un poco. Había como un cuentito que en Cuba creíamos que era real.
–¿Crees que todos los chicos de La Guardería tienen la misma postura, estas cosas tan saldadas o que hay mucho que está abierto?
–Con el grupo con que más me veo tienen las cosas más o menos saldadas. Yo insisto en que es más costoso para alguien que se crió con un represor o con una familia que no le hablaba de política, entender ciertas cuestiones. Y nosotros, hasta para discutirlo, siempre tuvimos la historia de la política atrás. Una cosa es tener una explicación y poder pelearse con esa explicación, pero hay algo con lo que pelearse. El problema está cuando los hijos de desaparecidos no tienen ni una explicación, así sea para destruirla y reconstruirla.

La contención del grupo. La Guardería se mostró como un acierto claro. El vivir todos juntos y compartir la misma situación construyó lazos muy fuertes y ayudó mucho. En aquel momento hubiera sido más difícil si una madre o padre se quedaban solos con sus hijos en Cuba o México esperando que vuelva algún integrante de la Contraofensiva. El colectivo de los chicos era como un grupo de contención ahí. La gente que estaba a cargo de La Guardería, como mi vieja, eran personas que se encargaban de esto. Había algunos chicos que tenían problemas, se hacían pis a la noche, estaban más caprichosos O lloraban mucho. Me imagino que hubiera sido mucho más difícil si no estaba ese espacio de contención común para todos.
–¿Cómo interpretás la crítica de que muchos militantes se arriesgaron tanto que descuidaron a sus familias, sobre todo, en la Contraofensiva?
–Cuando se empieza a crecer, es lógico pensar que hubiera estado mejor que mi padre se quedase conmigo. Hay una necesidad de ser hija. Está bien que una se enoje, le reclame por qué no se quedó conmigo. Pero después, empezás a entender la cosa más políticamente. A los 34 años, reivindico que hizo lo que creía que había que hacer. Uno puede ser más o menos crítico sobre la elección política, militar. A mí me parece que se jugó, y reivindico que creyó en lo que hacía, y que creyó en lo mejor. Después pudo no haber sido la decisión más acertada, pero siento que no hay derecho a que yo me ponga a juzgar, porque una cosa es analizar y otra es juzgar. Mi vieja decidió seguir en la lucha, pero no volver a la Argentina, por ejemplo. Mis padres tuvieron decisiones distintas. Lo que reivindico es que hicieron lo que creyeron más conveniente. Claro que llevo la ausencia. Cómo haces para no ser hija de quien sos. Y sí, me hubiera gustado que mi papá hubiese estado toda la infancia conmigo. Y en mi cumple de 15 o cuando iba a la playa, veía una nena jugando con un papá y decía por qué yo no lo tengo.
–¿Y qué lectura hacés hoy?
–Es difícil poder leer los ’70 en clave de hoy. Hay como una cosa muy romántica que uno admira de los ’70 que está buenísimo, y hay una cosa como lineal de poner mucho el cuerpo. Más allá de las organizaciones, la gente ponía el cuerpo de una manera que se preservaba poco, por decirlo así. Podemos pensar muchos ideales, mucha soberbia, mucho arrojo, mucho sacrificio, mucho martirio. Es un cóctel de todo eso. Cuando digo que reivindico a mi viejo es porque tenía una idea y fue por ella, y eso contempla la equivocación. Después, creo que la Contraofensiva fue un error. Creo, no sé si mi mamá y mi hermano la comparten, que mi viejo no se bancó irse de la organización en 1979 con la cantidad de muertos que había, seguía pensando que la revolución era posible, y para eso había que desarmar a la dictadura, lastimarla. Creo que, en lo personal, no se bancaba dar un paso al costado y que los muertos debían pesar mucho para muchos compañeros, pensar que se podían salvar ellos pero que había muchos que estaban desaparecidos era muy costoso. Quiero ser cuidadosa en eso de pensar que está bien o mal que se hayan ido o quedado. Son decisiones muy personales. Fue una cosa muy arriesgada, demasiado arriesgada, de todas las veces que había entrado al país clandestinamente, ésa fue demasiado arriesgada.
Si me preguntás si hubiese hecho lo que hizo mi viejo, te digo que no. Pero soy mujer y creo que hay otra relación con los hijos. Soy mujer en esta época. En aquellos años, los hombres tenían esa idea de que su rol era resolver el país o resolver el trabajo, era una cosa externa, y ahora hay como algo más compartido entre madre y padre. Yo no hubiera hecho lo que hizo mi viejo. Mi mamá hizo algo parecido, pero no lo mismo. Siempre tuve una reivindicación crítica. Quizás en mí conviven las dos cosas, pero lo pude procesar y está saldada esa deuda con mi viejo. Y sí, me hubiera encantado que mi viejo conociera a mis hijos, que mi viejo me viera grande…
–Hoy maduraste y sos madre. ¿A los 16, a los 20, o a los 30 hubieras podido hacer esta película?
–Creo que éste es el mejor momento. Sí, seguramente la maternidad tiene que ver con eso también. Mi miedo es no caer en una mirada lineal sobre Montoneros, en algo ligero. Yo me preguntaba qué pasa si esto es leído sólo como un orfanato o “mirá los Montoneros, lo que hacían”. Para mí hay dos lecturas peligrosas respecto de la película. Una es esa que decís: “Mirá, qué locos estaban esos tipos que dejaron a sus hijos para venir acá”, sin entender el contexto de ese momento. El otro recorte es decir: “Mirá los Montoneros, la conducción cuidó a sus hijos y no cuidó a los otros”. Yo insisto que fue la construcción en un momento dado, lo que se pudo, y sí hubiera estado bueno que se cuidara más gente. Y me parece que el momento histórico y personal me permiten no contar eso desde ahí, y si alguno lo quiere pensar así, que se vaya al cuerno. Y después me daba miedo pensar qué van a decir todos sobre esto, ¿mis compañeros de La Guardería estarán de acuerdo?, si les va a gustar. La mía es una historia posible, otros podrán contar otra.
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